Eslovaquia enfrenta una sequía sin precedentes: análisis de Greenpeace

Un estudio realizado por Greenpeace Eslovaquia, en colaboración con expertos en climatología, ha desvelado una preocupante intensificación del estrés hídrico en once emplazamientos clave del país, que incluyen embalses, lagos, ríos y humedales. La investigación, que abarca el período de 2017 a 2025, utilizó imágenes satelitales del programa Copernicus Sentinel-2 para identificar una creciente falta de humedad en la vegetación en la mayoría de los sitios analizados. Este fenómeno se manifiesta a pesar de que la cantidad total de precipitaciones anuales no ha disminuido, lo que sugiere que el problema radica en la gestión y conservación del recurso hídrico frente a un clima cambiante.

El informe, titulado 'Miznúca voda' (Agua que Desaparece), subraya que el incremento del estrés térmico, la escasez de agua o una combinación de ambos factores están impactando negativamente la vitalidad de la vegetación. Los resultados, basados en índices como el NDMI para el contenido de agua en las hojas, el MSI para el estrés por humedad y el NDRE para la salud de la vegetación, indican un deterioro significativo. Lugares como Teplý Vrch, Senianske rybníky y Štrbské pleso muestran las mayores disminuciones en la disponibilidad de agua, lo que presagia consecuencias graves para estos ecosistemas. Además, el déficit de presión de vapor, que mide la capacidad del aire para extraer agua del suelo y las plantas, ha aumentado drásticamente, intensificando los períodos de sequía.

La situación se agrava con el aumento de la temperatura media anual en Eslovaquia, que ya supera en 2.0 °C los registros históricos, y un cambio en el patrón de lluvias, que ahora se concentran en otoño en lugar de primavera y verano, justo cuando la agricultura y los bosques más necesitan el agua. Este desequilibrio estacional ha provocado un aumento de los días de olas de calor y meses de sequía severa en áreas como Veľká Domaša y la presa de Orava, así como en el humedal de Senianske rybníky, donde el calentamiento y la falta de humedad amenazan la supervivencia de la fauna y flora local. La Oficina Hidrometeorológica Eslovaca confirmó que el verano de 2026 fue uno de los más cálidos y secos registrados, con un impacto devastador en las reservas de agua subterránea y un pronóstico de reducción de las cosechas. Ante esta crítica realidad, Greenpeace Eslovaquia insiste en que la solución no reside en la construcción de más embalses, sino en estrategias de retención de agua en el paisaje, fomentando el uso de energías renovables y promoviendo un consumo más consciente de este recurso vital.

Es imperativo adoptar medidas urgentes para proteger nuestros recursos hídricos y adaptarnos a los desafíos del cambio climático. La conservación del agua, la restauración de humedales y la implementación de prácticas agrícolas sostenibles son fundamentales para asegurar un futuro donde la vida y la prosperidad puedan florecer en armonía con la naturaleza.