Ballenas jorobadas marcan un hito migratorio: 14.000 km entre Australia y Brasil
Dos ballenas jorobadas han protagonizado una hazaña migratoria sin precedentes, cruzando más de 14.000 kilómetros de océano abierto. Este viaje de récord, desde las áreas de reproducción del este de Australia hasta las costas de Brasil, ha sido documentado por un equipo internacional de investigadores. El descubrimiento, considerado "único en el mundo", resalta la sorprendente adaptabilidad de estos mamíferos marinos y la valiosa contribución de la ciencia ciudadana en el estudio de las especies oceánicas.
La bióloga ecuatoriana Cristina Castro, de la Pacific Whale Foundation, quien ha dedicado más de 27 años al estudio de ballenas y delfines, lideró esta investigación junto a la australiana Stephanie Stack de la Griffith University. Tradicionalmente, las ballenas jorobadas se desplazan entre sus zonas de alimentación y las de reproducción, manteniendo una fidelidad notable a estas últimas. Sin embargo, en este caso, los dos ejemplares observados realizaron un recorrido excepcional, moviéndose entre diferentes puntos reproductivos situados en hemisferios distintos.
La identificación de estos cetáceos fue posible gracias a la innovadora plataforma global Happywhale. Esta herramienta utiliza algoritmos avanzados para comparar miles de fotografías capturadas en diversas ubicaciones del planeta. La clave para el seguimiento radica en el patrón único de la parte inferior de la cola de cada ballena jorobada, que funciona como una "huella digital" gracias a sus pigmentaciones y cicatrices distintivas. La comunidad científica, junto con colaboradores y turistas, ha contribuido con 19.283 imágenes tomadas entre 1984 y 2025 en Australia y Brasil, permitiendo así el reconocimiento de estos dos viajeros oceánicos.
Una de las ballenas fue vista por primera vez en la bahía Hervey, Australia, en 2007, y nuevamente en 2013, antes de su sorprendente aparición en la costa de Sao Paulo, Brasil, en 2019. Este trayecto abarcó aproximadamente 14.200 kilómetros en línea recta, una distancia comparable a la que separa Sídney de Londres. El segundo ejemplar fue fotografiado inicialmente en 2003 en el Banco de Abrolhos, Brasil, un importante santuario para la reproducción de las ballenas jorobadas. Veintidós años después, se le avistó en la bahía Hervey, tras un viaje de unos 15.100 kilómetros.
Estos hallazgos plantean interrogantes sobre el posible impacto del cambio climático en los patrones migratorios de las ballenas jorobadas. La alteración de la disponibilidad de alimento y las condiciones ambientales podrían estar impulsando a estos animales a buscar nuevas rutas y zonas de reproducción. Aunque estas migraciones transoceánicas son "extremadamente raras", representando apenas el 0,01% de los individuos registrados, tienen una importancia crucial. La movilidad entre distintas áreas reproductivas favorece la diversidad genética de las poblaciones y facilita la difusión de nuevos cantos, elementos vitales para la salud a largo plazo de la especie. Además, estos descubrimientos respaldan la teoría del "Intercambio del Océano Austral", que postula que poblaciones de ballenas de distintas regiones reproductivas pueden encontrarse en las zonas de alimentación compartidas en la Antártida.
En un contexto donde las poblaciones de ballenas jorobadas a nivel mundial están en aumento, aunque sus hábitos de desplazamiento parecen estar modificándose, este récord migratorio subraya la necesidad de una investigación continua y el monitoreo de estos magníficos seres. La interconexión de los océanos y la vida marina se revela una vez más, invitándonos a reflexionar sobre la magnitud de la naturaleza y los desafíos que afrontamos en su conservación.

