Plantas ancestrales resistentes al clima: oportunidad para el empleo verde
En la búsqueda de soluciones sostenibles para la industria de la moda y la economía local, el Real Jardín Botánico de Madrid (RJB-CSIC) y el Centro Superior de Diseño de Moda de Madrid (CSDMM-UPM) han unido fuerzas en el proyecto 'Explorando las plantas tintóreas'. Esta iniciativa colaborativa no solo pretende rescatar el uso ancestral de plantas para la obtención de tintes naturales, sino que también se perfila como un motor para la creación de empleo verde y el impulso de una agricultura más respetuosa con el medio ambiente. La clave reside en la adaptabilidad de estas especies a condiciones climáticas adversas y su potencial para revitalizar saberes tradicionales.
El proyecto 'Explorando las plantas tintóreas' surge de una colaboración más amplia entre el Centro Superior de Diseño de Moda y el Jardín Botánico, identificando una carencia en el suministro de tintes naturales para el sector. La investigadora en etnobotánica Laura Aceituno, del Jardín Botánico, explica que el programa incorpora la ciencia ciudadana, involucrando a estudiantes de jardinería del RJB-CSIC y de diseño del CSDMM, para investigar y aplicar estos métodos. Aceituno, quien lidera el proyecto junto a Elisabeth Lorenzi del CSDMM, enfatiza el potencial de esta "alianza científica por la sostenibilidad" para generar oportunidades laborales en comunidades que adopten un modelo de "cultivo no intensivo".
La selección de las plantas para este proyecto es crucial. Se han elegido especies herbáceas de crecimiento rápido, anuales o bianuales, lo que facilita su cultivo y experimentación. Un grupo de estas plantas son silvestres y de uso centenario, como la gualda, la manzanera de los tintes o la hierba pastel, utilizadas en Europa desde la Edad Media para teñir, antes de ser desplazadas por los tintes sintéticos. Otro grupo incluye cultivos tradicionales olvidados, como el cártamo, el armuelle rojo, el arroche y el amaranto, que además de tintes, ofrecen usos alimentarios complementarios. Finalmente, se incorporan plantas ornamentales de fácil cultivo, como la malva real, la caléndula, los tagetes o los cosmos, que brindan una variedad de colores.
Estas especies, empleadas durante siglos hasta la llegada de los tintes artificiales, son destacadas por su capacidad de prosperar en condiciones difíciles. Como señala Aceituno, son "súper adaptadas al cambio climático, a tener poca agua, en suelos pobres", lo que las hace idóneas para ser cultivadas en terrenos degradados. Esta resiliencia las convierte en un recurso valioso para proyectos locales que buscan rentabilidad y sostenibilidad. Además, la profesora Elisabeth Lorenzi Fernández subraya que el proyecto busca "sistematizar los procesos de teñido y actualizarlos", para que los diseñadores locales puedan acceder a una oferta constante de colores naturales, fomentando un modelo de moda más sostenible y artesanal.
Esta iniciativa no solo promueve una alternativa ecológica a los tintes sintéticos, sino que también contribuye a la economía circular y al desarrollo rural. La recuperación de estas prácticas ancestrales y la investigación moderna abren un camino prometedor hacia una moda más consciente y una agricultura resiliente, creando valor a partir de recursos naturales subutilizados y fortaleciendo las comunidades locales mediante la generación de empleo verde.

