Árboles Urbano: Defensores Contra el Calor Extremo
Científicos de la Universidad de Granada han descubierto que ciertas especies de árboles son fundamentales para combatir las altas temperaturas en entornos urbanos. Han demostrado que el olivo, el fresno, el níspero, el plátano de sombra y el naranjo amargo pueden reducir la temperatura ambiental en las ciudades. Esta investigación, parte del proyecto 'Biocitrees', subraya cómo una planificación urbana inteligente, que integre espacios verdes, es crucial para la salud pública y la sostenibilidad frente al cambio climático.
Detalles de la Investigación en Granada
El 7 de julio de 2026, la Universidad de Granada presentó los resultados de un estudio pionero realizado por investigadores de su Departamento de Ecología y el Instituto Interuniversitario de Investigación del Sistema Tierra en Andalucía. Este equipo científico ha identificado cinco especies de árboles que demuestran una notable capacidad para mitigar el calor en áreas urbanas: el olivo, el fresno, el níspero, el plátano de sombra y el naranjo amargo. Su análisis reveló que estos árboles pueden reducir la temperatura media de las ciudades en aproximadamente 2 °C, con picos de enfriamiento que alcanzan hasta 3.5 °C.
El proyecto 'Biocitrees', que inició su fase experimental en julio de 2024 y concluyó a principios de 2026, se centró en cómo la vegetación urbana contribuye a la mejora de la salud humana, el fomento de la biodiversidad, el enfriamiento del microclima y la creación de un entorno más resiliente frente al cambio climático. Para obtener estos datos, los científicos instalaron sensores térmicos en diecinueve tipos diferentes de árboles y monitorearon el confort térmico bajo sus copas. Una parte significativa de este trabajo se llevó a cabo en el parque Federico García Lorca de Granada, una ciudad que regularmente experimenta temperaturas superiores a los 40 grados Celsius durante los meses de verano. Los investigadores Nuria Pistón y Regino Zamora, al presentar sus hallazgos, enfatizaron que una gestión adecuada de las zonas verdes es vital para atenuar los efectos del calor extremo en urbes con características similares.
La metodología de la investigación incluyó la comparación de los datos recogidos en áreas arboladas con registros de zonas de control desprovistas de vegetación. Según Pistón, este enfoque permitió “cuantificar con precisión los servicios ecosistémicos de regulación climática” que cada árbol aporta a su entorno. Previamente, el equipo ya había cartografiado los puntos de mayor vulnerabilidad térmica en Granada y su área metropolitana, utilizando el modelo InVEST y datos de alta resolución de Rediam e Ine. Identificaron cuatro zonas críticas dentro de los barrios de El Zaidín, La Chana, el centro de la ciudad y el norte de Armilla, donde la exposición al calor extremo coincidía con una alta vulnerabilidad social, caracterizada por bajos ingresos y una población significativa de mayores de 65 años.
Un descubrimiento clave de esta investigación es que la configuración espacial de las zonas verdes urbanas es tan importante como su extensión. El catedrático de Ecología, Regino Zamora, explicó que una distribución en mosaico, es decir, “espacios verdes más pequeños pero interconectados con una alta densidad de bordes”, resulta más eficaz para reducir la temperatura que una gran masa forestal aislada. Más allá de la mitigación de las islas de calor, el proyecto 'Biocitrees' también investiga el rol de los árboles como sumideros de contaminantes y su importancia para mantener las poblaciones de insectos urbanos, buscando establecer una infraestructura verde más justa y sostenible.
Este estudio nos enseña que la naturaleza, especialmente los árboles, es nuestra gran aliada en la lucha contra el cambio climático en las ciudades. No se trata solo de plantar por plantar, sino de hacerlo con inteligencia, seleccionando las especies adecuadas y distribuyéndolas de forma estratégica. Es una llamada a la acción para los urbanistas y las administraciones locales: invertir en vegetación es invertir en salud, bienestar y resiliencia para nuestros entornos urbanos. La visión de ciudades más verdes y frescas no es una utopía, sino una necesidad que está a nuestro alcance.

