La Rioja: El Lobo Ibérico Vuelve a ser Especie Cinegética en la Temporada de Caza 2026/2027

La Rioja ha reintroducido al lobo ibérico en la lista de especies cinegéticas por segundo año consecutivo, una decisión que ha generado un intenso debate entre defensores de la naturaleza y el sector cinegético. Esta medida, contemplada en la orden de caza para la temporada 2026/2027, permite la caza controlada de lobos, buscando un equilibrio entre la conservación de la especie y la gestión de conflictos con la ganadería.

La Gestión del Lobo Ibérico: Entre la Caza y la Conservación en La Rioja

La Reclasificación del Lobo como Especie Cinegética en La Rioja

Por segundo año consecutivo, la región de La Rioja ha determinado que el lobo puede ser objeto de caza, incluyéndolo en la categoría de interés cinegético para la temporada 2026/2027. Esta normativa posibilita su cacería, de forma similar a otros animales como jabalíes, corzos y ciervos, durante periodos específicos que van desde octubre de 2026 hasta febrero de 2027, principalmente los fines de semana y días festivos.

Modalidades y Autorizaciones para la Caza del Lobo

La caza del lobo se incluye dentro de la caza mayor, requiriendo siempre una autorización administrativa específica. Además, se permite la caza en rececho, una técnica de aproximación sigilosa, entre septiembre y octubre de 2026. En las áreas de caza donde ya se aprueba la caza de ciervos en rececho, también se podrá abatir lobos bajo esta modalidad.

Implicaciones de la Declaración de Interés Cinegético

Designar a una especie como de interés cinegético significa que está legalmente reconocida para ser cazada con propósitos deportivos o comerciales. La Rioja se distingue por ser la única comunidad autónoma española que mantiene esta catalogación para el lobo, y cuenta con un plan de gestión que contempla el control letal de poblaciones para mitigar los ataques al ganado, una práctica también presente en otras regiones loberas como Asturias o Galicia. Sin embargo, a pesar de estas autorizaciones, no se registró la caza de ningún lobo en La Rioja durante la temporada anterior (2025-2026).

La Resistencia de ASCEL y la Vía Judicial

La orden ha sido impugnada por la Asociación para la Conservación y el Estudio del Lobo Ibérico (ASCEL) ante el Tribunal Superior de Justicia de La Rioja. ASCEL critica que la nueva disposición replica el contenido de una orden previa, también objeto de litigio, y considera que la permisividad de la caza del lobo es reprobable y malintencionada. La organización invoca la jurisprudencia del Tribunal Supremo, que, aunque el lobo haya salido del Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (LESPRE), subraya que sigue bajo la protección de la Directiva Hábitat, permitiendo el control de poblaciones solo como última opción y sin poner en riesgo la viabilidad de la especie.

La Perspectiva del Sector Cinegético

Desde la Real Federación Española de Caza (RFEC), su presidente, Josep Escandell, defiende que las decisiones sobre control de poblaciones y órdenes cinegéticas deben fundamentarse en criterios técnicos y científicos. Escandell argumenta que la caza controlada, como parte de los planes de gestión, ofrece una herramienta efectiva para regular las poblaciones de lobos y reducir los conflictos con la ganadería. Además, señala que la participación de los cazadores en estas acciones no solo contribuye al cumplimiento de los objetivos de gestión, sino que también genera beneficios económicos y sociales en el ámbito rural.

El Rol Crucial del Lobo en los Ecosistemas

A pesar de la controversia, el presidente de la RFEC reconoce la importancia ecológica del lobo como un componente esencial de los ecosistemas. No obstante, destaca la necesidad de alcanzar un equilibrio que concilie la presencia del lobo con los intereses ganaderos, donde el conflicto surge cuando el ganado se convierte en una fuente de alimento fácil. En este contexto, la caza se presenta como una de las herramientas para gestionar este equilibrio. En relación con la caza furtiva, Escandell enfatiza que la RFEC es la primera en denunciar estas prácticas, calificando a los furtivos como delincuentes y no como cazadores.