La reintroducción del lince ibérico favorece el aumento de conejos y perdices, revela estudio científico
Contrariamente a lo que podría pensarse, la reintroducción del lince ibérico en ciertas áreas ha impulsado el crecimiento de las poblaciones de conejos y perdices rojas. Este hallazgo, avalado por investigaciones científicas, revela una compleja interacción ecológica donde el lince no solo actúa como depredador, sino también como un factor clave en la reestructuración del ecosistema, al desplazar a otros carnívoros de tamaño mediano que ejercían una presión constante sobre estas especies. Este fenómeno subraya la importancia de los depredadores tope para mantener un equilibrio natural y restaurar funciones ecológicas perdidas.
La paradoja de que el lince ibérico, cuya dieta se basa principalmente en conejos, contribuya a su aumento poblacional se explica a través de la «cascada trófica». Un estudio detallado en el valle del Matachel, Badajoz, demostró que la presencia del lince reduce drásticamente la abundancia de depredadores de tamaño mediano como zorros y meloncillos. Estos carnívoros, al disminuir en número, alivian la presión sobre los conejos y las perdices rojas, permitiéndoles una recuperación más efectiva. Por ejemplo, en el segundo año del seguimiento, la llegada de una pareja de linces y sus crías se asoció con una reducción significativa de zorros y meloncillos en el área, ya sea por desplazamiento o por interacción directa.
Este efecto indirecto del lince beneficia no solo a los conejos, una especie fundamental para el ecosistema mediterráneo y fuente de alimento para otras especies amenazadas como el águila imperial, sino también a la perdiz roja, que sufre menos presión de depredadores generalistas en sus huevos y crías. La investigación, publicada en la revista Biological Conservation, destaca que la restauración de especies clave como el lince puede tener un impacto positivo en cascada, reordenando las interacciones entre especies y fortaleciendo la salud general del ecosistema.
La recuperación del lince ibérico es una historia de éxito, con un censo de 2.401 ejemplares en España y Portugal en 2024, lo que llevó a su reclasificación de «en peligro» a «vulnerable» por la UICN. Sin embargo, persisten desafíos como la alta mortalidad por atropellos en carreteras, lo que subraya la necesidad de conectar territorios y reducir riesgos para asegurar la sostenibilidad de la población. La aceptación social de la reintroducción, a menudo un punto de conflicto, se ve reforzada por estos estudios que demuestran los beneficios ecológicos del lince.
El trabajo en el valle del Matachel nos enseña una lección fundamental: la recuperación de la vida silvestre no siempre es un proceso lineal. A veces, para que una población de presas prospere, es necesario reintroducir a sus depredadores naturales. La presencia del lince ibérico no solo controla a otros carnívoros, sino que también contribuye a un ecosistema más robusto y equilibrado, demostrando que la naturaleza tiene una capacidad intrínseca para reorganizarse cuando se le dan las condiciones adecuadas.

