Guardianes Submarinos: La Patagonia Chilena y sus Bosques de Algas Protegidos por Pescadores Artesanales
En las profundidades de la Patagonia chilena, existen vastos paisajes submarinos formados por algas de kelp, conocidas como huiro, que se elevan hasta ochenta metros. Estos ecosistemas, comparables a una "Amazonía bajo el agua", son resguardados por la comunidad de pescadores artesanales de Magallanes, quienes reconocen su invaluable rol antes de que sea demasiado tarde. La región cuenta con una prohibición de extracción vigente hasta el año 2034, resultado de un esfuerzo colectivo por preservar estos singulares biomas, y un análisis científico sin precedentes ha compilado todo el conocimiento existente sobre ellos.
Este esfuerzo de compilación fue liderado por el Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC), en colaboración con el Instituto Milenio BASE, la Universidad de Chile y la Universidad de Magallanes. El estudio examinó 102 publicaciones científicas centradas en los bosques de huiro de la zona subantártica de Magallanes, identificando más de 535 grupos de organismos que habitan en este complejo ecosistema. El académico Jaime Ojeda, quien dirigió la investigación, enfatiza que estos "bosques" son un sistema autosuficiente, proveyendo alimento y refugio para numerosas especies, especialmente en sus etapas juveniles, actuando como "guarderías submarinas" esenciales para la vida marina.
La importancia de estos bosques para la pesca artesanal es innegable. Especies como la centolla joven, el calamar patagónico y el erizo marino dependen directamente del huiro para su refugio, reproducción y alimentación. Esta interconexión vital motivó a los pescadores de Magallanes, a través del Comité de Crustáceos de la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura, a impulsar la prohibición extractiva. Andrés Mansilla, coautor del estudio y director del Laboratorio de Ecosistemas Marinos Antárticos y Subantárticos (LEMAS) de la Universidad de Magallanes, subraya la sabiduría de los pescadores locales, quienes comprenden mejor que nadie los efectos de la explotación en su medioambiente y economía. Mansilla compara la inmensidad y la vitalidad de estos bosques submarinos con la Amazonía terrestre, destacando su rol fundamental en el ciclo del carbono del ecosistema.
A diferencia de otras regiones del mundo donde la restauración es la única opción tras la sobreexplotación industrial de algas (utilizadas en cosméticos, alimentos y pastas dentales), Magallanes se encuentra en una posición privilegiada para preservar. Los investigadores proponen que, para asegurar una protección duradera, la veda actual, que es temporal, debería transformarse en una ley que integre a comunidades locales, pescadores y pueblos originarios. Esta medida no solo beneficiaría a Magallanes, sino que, como señala Mansilla, "sirven a todo el planeta". Proteger estos bosques de algas es una acción proactiva que salvaguarda la biodiversidad, apoya a las comunidades costeras y contribuye a la salud global de los océanos, demostrando cómo el conocimiento local y la ciencia pueden unirse para un futuro más sostenible.

