Centros de Datos y Estrés Hídrico: Un Desafío Creciente a Nivel Global y en España

La expansión mundial de los centros de datos, impulsada por la creciente necesidad de infraestructura digital y el auge de la inteligencia artificial, está generando una preocupación cada vez mayor debido a su impacto en el consumo de agua. Un análisis reciente ha puesto de manifiesto que una cuarta parte de estas instalaciones se ubican en regiones donde la disponibilidad de agua es insuficiente para satisfacer la demanda, un porcentaje que se dispara a más del 60% en el caso de España, situándola a la cabeza de Europa en este desafío ambiental. Esta problemática, a menudo pasada por alto en favor del consumo energético, representa una amenaza significativa para los ecosistemas locales y la provisión de agua para otros sectores esenciales, proyectando un escenario aún más crítico para el futuro próximo.

Un Retrato Detallado del Estrés Hídrico en Centros de Datos Globales

El 26 de septiembre de 2026, Ana Tuñas Matilla reportó desde Madrid sobre un estudio innovador que aborda la vulnerabilidad de los centros de datos al estrés hídrico. La investigación, liderada por Lorenzo Rosa de la Carnegie Institution for Science y la Universidad de Stanford, examinó un total de 9.347 centros de datos a nivel global, desvelando que un alarmante 25% de ellos opera en zonas donde la demanda de agua supera la oferta al menos durante un mes al año. Esta situación es particularmente preocupante en España, donde el 64% de sus 148 centros de datos, es decir, 95 instalaciones, enfrentan esta carencia hídrica. De estas, 61 experimentan déficits de uno a cuatro meses, y 34 entre cinco y ocho meses anuales, posicionando a España como el país europeo con la mayor proporción de centros de datos en riesgo.

El estudio, publicado en Environmental Science & Technology, subraya que la dependencia de los centros de datos del agua para sus sistemas de refrigeración, junto con un consumo eléctrico masivo, los convierte en grandes usuarios de recursos naturales. Actualmente, estas infraestructuras consumen aproximadamente 415 teravatios hora (TWh) de electricidad anualmente y entre 313.000 y 764.000 millones de litros de agua. Las proyecciones indican que para 2030, el consumo eléctrico podría ascender a 1.065 TWh y el de agua a 1,2 billones de litros anuales, una cantidad equivalente al consumo doméstico y municipal anual de Países Bajos.

A pesar de estas cifras contundentes, la atención principal se ha centrado en la huella de carbono y el consumo energético, dejando en un segundo plano los riesgos asociados al agua. Los investigadores enfatizan que, a diferencia de la energía, el agua no puede ser transportada a grandes distancias y está sujeta a variaciones estacionales, lo que hace que los problemas de escasez sean altamente localizados y complejos de mitigar. La expansión de la inteligencia artificial, que demanda una mayor capacidad de cómputo y, por ende, de refrigeración, se perfila como un factor que agravará esta situación.

El panorama futuro es desalentador: se prevé que el 33% de los centros de datos a nivel global, y un impactante 80% en España, se encontrarán en zonas de estrés hídrico. Aunque las grandes corporaciones suelen tener los medios para asegurar su suministro de agua, esta situación genera una presión adicional sobre los recursos hídricos compartidos con municipios, agricultura y otros sectores. La concentración de centros de datos en regiones como el oeste y este de Estados Unidos, Europa Occidental y Asia Oriental, así como en áreas ya propensas a la escasez como el sur de Asia y Oriente Medio, acentúa la urgencia de abordar este problema de manera integral.

Este informe insta a una reevaluación de las políticas y estrategias de ubicación y operación de centros de datos, destacando la necesidad de considerar el impacto hídrico al mismo nivel que el energético. La creciente competencia por el agua dulce exige soluciones innovadoras y un compromiso firme con la sostenibilidad para evitar futuros conflictos y asegurar la disponibilidad de este recurso vital para todas las comunidades y ecosistemas.

Reflexiones sobre la Gestión Hídrica en la Era Digital

Este detallado estudio nos invita a una profunda reflexión sobre la huella ecológica de nuestra creciente dependencia digital. La ubicación de centros de datos en áreas con déficit hídrico, especialmente en países como España que ya sufren la escasez, plantea preguntas cruciales sobre la sostenibilidad de nuestro desarrollo tecnológico. Como sociedad, debemos exigir una mayor transparencia y responsabilidad por parte de las empresas tecnológicas, no solo en términos de eficiencia energética, sino también en la gestión consciente y responsable del agua. Es imperativo que se implementen políticas más estrictas y que se fomente la investigación en sistemas de refrigeración más eficientes y menos dependientes del agua. De lo contrario, el progreso digital podría tener un costo ambiental inaceptable, exacerbando la crisis hídrica y poniendo en riesgo el bienestar de las comunidades y la salud de nuestros ecosistemas.