El Auge de los Centros de Datos en España y el Desafío del Agua
España: Entre la Innovación Digital y la Preservación Hídrica
España, epicentro del crecimiento de datos en Europa
España está emergiendo como un líder en el sector de centros de datos en el sur de Europa. Sin embargo, este rápido crecimiento plantea una cuestión crítica: la capacidad del país para satisfacer la demanda de agua de estas instalaciones, especialmente en un continente que experimenta un estrés hídrico cada vez mayor.
La normativa en desarrollo y la visión europea
En medio de este auge, España está finalizando un Real Decreto que impondrá criterios de sostenibilidad energética y ambiental a estas infraestructuras. Este proceso ha sido objeto de críticas por parte de diversas entidades, incluyendo asociaciones empresariales, administraciones regionales y grupos ecologistas. Simultáneamente, la Comisión Europea ha introducido la Ley de Desarrollo de la Nube y la IA (CADA), con el objetivo de triplicar la capacidad de los centros de datos de la UE en un plazo de cinco a siete años. Esta ley también busca agilizar los permisos y mejorar el acceso a recursos esenciales como la energía, el suelo y el agua.
La huella hídrica de la era digital
La Agencia Europea del Medioambiente (AEMA) ha emitido una advertencia sobre el impacto hídrico de estas instalaciones. Este impacto no solo está relacionado con la generación de electricidad que las alimenta, sino también con los procesos de refrigeración y la producción de semiconductores.
La perspectiva del sector: Innovación para la sostenibilidad
La asociación española de centros de datos, Spain DC, argumenta que el aumento de la capacidad digital no necesariamente implica un incremento proporcional en el consumo de agua. Afirman que las nuevas tecnologías permiten adaptar los procesos de consumo a las condiciones específicas de cada instalación. La asociación sugiere que la mayor parte de la reducción del consumo se puede lograr en la refrigeración, proponiendo tecnologías como la refrigeración seca, los circuitos cerrados, el 'free cooling' o el uso de agua regenerada. En lugar de hablar de sacrificios, se enfocan en encontrar un equilibrio óptimo entre el uso del agua y la eficiencia energética. No obstante, Spain DC reconoce que algunas alternativas, como la refrigeración seca, podrían requerir más energía durante periodos de calor extremo. Por ello, abogan por sistemas híbridos para lograr ese equilibrio. La asociación defiende que la disponibilidad de agua debe ser un factor importante al elegir la ubicación de los centros, pero no un impedimento absoluto, ya que la localización también depende de la energía disponible, la capacidad de la red eléctrica, la conectividad, el clima y las necesidades de los clientes.
La voz crítica: Greenpeace y el desafío hídrico
Greenpeace considera que la expansión planificada de los centros de datos es «completamente incompatible» con la situación hídrica actual en Europa, especialmente en las regiones del sur. Julio Barea, experto en aguas de Greenpeace, y María Prado, responsable de Energía y Clima, califican de «despropósito ambiental e irresponsabilidad social» la idea de triplicar la capacidad de los centros de datos en un contexto de emergencia hídrica y climática. La organización exige que los proyectos incluyan una evaluación del impacto en el balance hídrico, priorizando «el consumo y los caudales ecológicos» sobre otros usos. Además, Greenpeace advierte que mejorar la eficiencia de las instalaciones no garantiza una reducción total de la presión sobre el agua si el número de centros y la «demanda computacional» continúan aumentando. Temen que el ahorro logrado con nuevas tecnologías se vea neutralizado por el crecimiento del sector, citando la paradoja de Jevons o efecto rebote.

