Plazo Final para Alegaciones sobre la Sostenibilidad de Centros de Datos
La Sostenibilidad de los Centros de Datos: Un Debate Nacional
El Anuncio Gubernamental y las Expectativas de Sostenibilidad
El 25 de agosto, el Ejecutivo español hizo pública su intención de tramitar con urgencia un Real Decreto que impondrá nuevas exigencias a los centros de datos. Entre las principales estipulaciones, se destaca que las nuevas instalaciones deberán garantizar que al menos el 80% de su consumo eléctrico provenga de fuentes renovables de reciente creación. Adicionalmente, la normativa contempla requisitos estrictos en ciberseguridad y soberanía digital.
Justificación de la Normativa y el Creciente Consumo Energético
Dos días después del anuncio, la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, defendió la necesidad de esta regulación. Según la ministra, la normativa es "fundamental" para asegurar que estos centros operen bajo "las mejores condiciones", minimizando su impacto en la tarifa energética de hogares y empresas. El Gobierno justificó esta regulación ante el volumen de solicitudes de acceso a la red, que ya superan con creces las proyecciones de potencia de cómputo para 2030.
La Reacción del Sector Empresarial y las Objeciones de Spain DC
La apertura del período de audiencia pública inmediatamente activó las respuestas de diversos actores. El 31 de agosto, la patronal Spain DC anunció que presentaría objeciones significativas y solicitaría cambios sustanciales al borrador. La organización considera que el texto podría establecer el marco regulatorio más restrictivo de la Unión Europea, lo que podría desincentivar la inversión. Simultáneamente, el Gobierno reconoció estar en negociaciones con grandes corporaciones del sector para afinar los detalles de la norma y buscar un consenso.
La Posición de las Comunidades Autónomas: Críticas y Desacuerdos
Paralelamente, varias comunidades autónomas han manifestado su disconformidad con el proyecto. Aragón criticó que el decreto alteraba las reglas del juego sin un diálogo previo y advirtió sobre la incertidumbre jurídica. Andalucía, por su parte, calificó algunas de las exigencias como "restricciones inasumibles". Extremadura instó a la retirada del texto y a un replanteamiento con la participación de las autonomías y el sector, mientras que Castilla-La Mancha anunció alegaciones y no descartó incluso acciones legales.
La Presión de los Colectivos Ecologistas y sus Argumentos
Además de las objeciones institucionales y empresariales, el proyecto ha enfrentado la crítica de colectivos preocupados por el impacto ambiental de los centros de datos. El colectivo aragonés "No es sequía, es saqueo" afirmó el 28 de agosto de 2026 que el decreto es insuficiente y llega tarde, ya que no logra ordenar el sector ni frenar la proliferación de nuevos macrocentros. Advirtieron que la obligación de vincular estas instalaciones a nuevas plantas renovables podría provocar una oleada de megaproyectos energéticos sin la planificación adecuada.
Preocupaciones por el Impacto Territorial y Ambiental
Teruel Existe también presentó alegaciones el 1 de septiembre, argumentando que el texto no aborda de manera efectiva el impacto territorial y ambiental de estas infraestructuras. La organización alertó sobre el elevado consumo de agua, la ocupación del suelo, la presión sobre la red eléctrica y la posible especulación con la capacidad de acceso. Reclamaron una planificación pública que determine la cantidad de centros necesarios, su ubicación y las condiciones para su operación.
El Debate sobre la Expansión del Sector y la Sostenibilidad
Las críticas ecologistas se enmarcan en un debate más amplio sobre el modelo de expansión del sector. Ya en febrero de 2025, un representante de Ecologistas en Acción describió la implementación de macrocentros de datos en Aragón como un "gran tsunami" debido a su enorme demanda de electricidad y agua, y al sacrificio de recursos que, a su juicio, podrían destinarse a actividades más prioritarias. En aquel momento, la organización abogaba por un debate público más profundo sobre unas infraestructuras que consideraba opacas y extremadamente intensivas en el uso de recursos.

