Piden Ampliar Zona Protegida Antártica para Resguardar Fauna Marina
La urgencia de salvaguardar el ecosistema antártico se intensifica ante la creciente presión sobre sus aguas, hogar de pingüinos, focas y ballenas, y donde la actividad pesquera, especialmente la de krill, amenaza el delicado equilibrio de la cadena alimentaria. Diversas organizaciones y líderes ambientales han elevado su voz para solicitar la designación de una extensa área marina protegida, con el fin de garantizar la supervivencia de estas especies y la integridad de sus hábitats.
La iniciativa 'Antarctica 2030' ha hecho un llamado formal a los gobiernos para que aprueben la propuesta de establecer el Dominio 1, un santuario marino de aproximadamente 456.000 kilómetros cuadrados en la península antártica. Esta medida se considera fundamental para la conservación de las zonas de alimentación y reproducción de la fauna local, así como para la regulación de la captura de krill, un crustáceo diminuto pero esencial para la vida marina de la región. La petición se realiza en vísperas de la reunión anual de la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA), que se llevará a cabo en Hobart del 19 al 30 de octubre de 2026. Los promotores de la iniciativa señalan que desde 2016 no se han establecido nuevas áreas de protección, a pesar de los compromisos adquiridos previamente.
La propuesta de protección para el Dominio 1 contempla la prohibición de la pesca de krill en las áreas costeras donde los animales se alimentan y se reproducen. Además, sugiere que la actividad pesquera en zonas adyacentes esté sujeta a cierres estacionales y a las regulaciones ya existentes de la CCRVMA, aplicando un enfoque de precaución en la gestión de este recurso. El calentamiento global y las alteraciones en el hielo marino están transformando estos ecosistemas, lo que hace aún más crítica la necesidad de proteger estas áreas frente a la concentración de la pesca en sus aguas.
José María Figueres, presidente de 'Antarctica 2030', ha expresado optimismo respecto a la posibilidad de alcanzar un acuerdo, enfatizando el historial de colaboración internacional exitosa en la Antártida. Subraya que el apoyo político sostenido será clave para que los negociadores logren un consenso. Los esfuerzos de conservación no se limitan a la península antártica, sino que también incluyen propuestas para la Antártida Oriental y el mar de Weddell, identificado como un potencial refugio climático para especies adaptadas al frío y un laboratorio natural para el estudio del cambio climático con mínima interferencia humana. En su conjunto, estas iniciativas buscan proteger millones de kilómetros cuadrados, contribuyendo significativamente al objetivo global de salvaguardar el 30% de los océanos para el año 2030, conocido como el objetivo 30x30. Mónica Medina, de 'Antarctica 2030', confía en que un acuerdo en la península antártica impulsará el avance hacia la primera Conferencia de las Partes (COP) del nuevo Tratado de Alta Mar, programada para enero de 2027 en Nueva York.
La comunidad internacional se enfrenta al desafío de conciliar la explotación de los recursos marinos con la conservación de uno de los ecosistemas más prístinos y vulnerables del planeta. La aprobación de esta área protegida no solo sería un hito en la protección de la Antártida, sino que también reafirmaría el compromiso global con la sostenibilidad y el respeto por la biodiversidad marina.

