La Plataforma Ecologista Madrileña solicita la supresión de la caza de palomas en El Boquerón
La Plataforma Ecologista Madrileña ha alzado su voz en una importante reclamación a la Comunidad de Madrid: la supresión de la caza de palomas en la región, haciendo especial énfasis en la zona de El Boquerón, un paraje entre Canencia y Rascafría. Esta iniciativa no solo busca salvaguardar la avifauna, sino también prevenir posibles desencuentros entre cazadores y aquellos que disfrutan de las actividades recreativas en la sierra, como el senderismo o la recolección de setas. La administración regional ha confirmado que la solicitud está en proceso de estudio, mientras que la migración otoñal de aves ha reavivado el debate anual sobre las prácticas cinegéticas en la sierra madrileña.
El colectivo ecologista argumenta que esta modalidad de caza, conocida como “pasos de palomas”, es una actividad en declive y que contraviene la normativa del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama. Además, critican la falta de transparencia en el registro de capturas, lo que impide conocer el verdadero impacto sobre las poblaciones de aves. Los cazadores, según la Plataforma, se apostan en collados montañosos entre el 15 de octubre y el 15 de noviembre, con el objetivo de abatir el mayor número de palomas torcaces y zorzales que migran desde el norte de Europa para pasar el invierno en la Península Ibérica.
La situación se ha visto respaldada por una medida judicial reciente: el Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha suspendido cautelarmente la caza de nueve especies clasificadas como cinegéticas. Esta suspensión responde al “estado desfavorable de sus poblaciones”, lo que añade un peso significativo a la demanda ecologista de eliminar por completo los pasos de palomas. El Boquerón, en particular, se encuentra dentro de la Red Natura 2000, una Zona de Especial Conservación de la Cuenca del río Lozoya y Sierra Norte, y forma parte de la Reserva de la Biosfera de las Cuencas Altas de los ríos Manzanares, Lozoya y Guadarrama. Esta condición de espacio protegido subraya la vulnerabilidad del área y la necesidad de una gestión cuidadosa.
Los defensores del medio ambiente señalan que la persistencia de esta práctica carece de justificación social y ambiental en la actualidad. Consideran que representa un peligro tanto para la diversidad biológica de la región como para los visitantes que frecuentan el entorno natural para diversas actividades al aire libre. La Comunidad de Madrid, por su parte, se ha comprometido a analizar la petición, como es habitual, pero la urgencia del llamado ecologista y la intervención judicial resaltan la creciente presión para proteger la fauna y garantizar un uso sostenible de los espacios naturales.
Este debate, recurrente con la llegada de la migración aviar, subraya la tensión entre las tradiciones cinegéticas y la creciente conciencia sobre la conservación del medio ambiente. La decisión final de las autoridades madrileñas tendrá implicaciones importantes para la protección de las aves migratorias y la coexistencia de diferentes usos en los valiosos espacios naturales de la región.

