La alga invasora Rugulopteryx okamurae se expande por las costas de España
El avance del alga exótica Rugulopteryx okamurae se ha convertido en una amenaza constante para las zonas costeras españolas. Esta especie, reconocida por su rápida colonización, está comprometiendo la biodiversidad marina tanto en el Cantábrico como en el Mediterráneo, suscitando una preocupación creciente entre las autoridades y la comunidad científica.
Frente a la dificultad de una erradicación total con la tecnología actual, el Gobierno central ha optado por una estrategia de control basada en la colaboración entre las distintas regiones afectadas. Varias autonomías han implementado regulaciones específicas para la recolección y el aprovechamiento industrial de la biomasa acumulada. No obstante, cualquier iniciativa de valorización económica está sujeta a la existencia de Planes de Gestión de Biomasa oficiales y a una rigurosa auditoría ambiental, con el fin de prevenir la diseminación accidental del alga.
El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) ha admitido que la erradicación generalizada de esta alga invasora es inviable con los recursos científicos actuales. Por ello, la estrategia se concentra en la contención de su propagación y la mitigación de sus efectos sobre los hábitats costeros. Desde su detección en el Estrecho de Gibraltar en 2015, Rugulopteryx okamurae ha colonizado gran parte del litoral, con la excepción de Baleares, aunque se han encontrado ejemplares en arrastres de Posidonia oceánica. La expansión también se ha confirmado en el mar Cantábrico desde 2023, evidenciando su capacidad de adaptación. Cada año, entre mayo y junio, coincidiendo con el periodo turístico y pesquero, grandes cantidades de algas se acumulan en playas y puertos, intensificando el desafío. La investigación y la coordinación entre administraciones son fundamentales para desarrollar métodos de control y gestión que permitan proteger los ecosistemas marinos de España ante esta persistente invasión.
La expansión de esta especie invasora subraya la urgencia de adoptar medidas efectivas y coordinadas para salvaguardar nuestros valiosos ecosistemas marinos. Solo a través del compromiso científico, la planificación cuidadosa y la gestión responsable de los recursos podremos mitigar el impacto ambiental y económico de amenazas como la alga Rugulopteryx okamurae, garantizando la salud de nuestros océanos para las generaciones futuras.

