Fósiles de Micromamíferos: Cronología de la Península Ibérica de 25 Millones de Años

Científicos de la Universidad Complutense de Madrid y la Estación Biológica de Doñana-CSIC han desarrollado un "reloj geobiológico" revolucionario, utilizando fósiles de micromamíferos para reconstruir la historia ambiental de la Península Ibérica. Este estudio ha permitido datar con precisión 400 yacimientos, abarcando un periodo de 25 millones de años y ofreciendo una comprensión profunda de cómo la fauna respondió a las transformaciones climáticas del pasado. La inclusión de diversas especies de pequeños mamíferos, como roedores, lagomorfos e insectívoros, ha mejorado significativamente la exactitud de las cronologías, abriendo nuevas avenidas para la investigación en macroevolución y paleoclimatología.

Investigación Pionera: Reconstruyendo la Historia Ibérica con Minúsculos Fósiles

El 2 de octubre de 2026, un equipo de investigadores de la Universidad Complutense de Madrid y la Estación Biológica de Doñana-CSIC reveló un avance significativo en la reconstrucción de la historia ambiental de la Península Ibérica. Su estudio, publicado en la prestigiosa revista Earth-Science Reviews, detalla cómo los fósiles de micromamíferos han sido claves para desentrañar un lapso de 25 millones de años.

La investigación se centró en 400 yacimientos, muchos de los cuales carecían hasta ahora de una datación precisa. La dificultad de establecer cronologías exactas en registros terrestres fragmentados ha sido un reto histórico en geología. A diferencia de los sedimentos marinos, que se acumulan de forma continua, los registros continentales se encuentran dispersos en cuencas aisladas. Sin embargo, el equipo logró superar este obstáculo combinando información biológica y cronológica, creando un "reloj histórico" complementario a las técnicas de datación convencionales.

Una de las innovaciones más destacadas fue la ampliación del rango de especies estudiadas. Tradicionalmente, este tipo de análisis se limitaba a roedores. No obstante, los investigadores, liderados por Rubén Juidíaz de la Universidad Complutense, integraron también lagomorfos (conejos, liebres y pikas) e insectívoros (musarañas, topos y erizos). Estos nuevos grupos representan el 22% de la base de datos y han demostrado ser "marcadores" cronológicos decisivos en intervalos temporales específicos.

Los resultados obtenidos han calibrado las edades de los yacimientos con una precisión sin precedentes para la mayor parte del registro analizado. Fernando Blanco, investigador de la Estación Biológica de Doñana (CSIC), señaló que el método pierde resolución en los últimos 50.000 años debido a la brevedad del periodo, la escasez de eventos de especiación o extinción, la fragmentación de poblaciones durante la última glaciación y la llegada asíncrona de especies comensales vinculadas a los humanos.

Este estudio marca un hito, abriendo la puerta a una nueva generación de investigaciones de alta resolución en macroevolución, paleoecología y paleoclimatología. Permitirá comprender mejor cómo las comunidades biológicas terrestres han reaccionado a los episodios de cambio climático global a lo largo de millones de años.

Esta investigación nos recuerda la inmensa riqueza de información que puede esconderse en los elementos más diminutos de la naturaleza. Los fósiles de micromamíferos, a menudo pasados por alto, se han revelado como cápsulas del tiempo extraordinarias, capaces de desvelar secretos milenarios sobre la adaptación y evolución de la vida en nuestro planeta. Es un testimonio del poder de la ciencia colaborativa y multidisciplinar para reconstruir el pasado y, a su vez, proyectar posibles escenarios futuros ante los desafíos ambientales contemporáneos.