Navarra Renueva su Catálogo de Montes Públicos Tras un Siglo

El Gobierno de Navarra ha culminado una década de meticuloso trabajo para modernizar su Catálogo de Montes de Utilidad Pública (MUP), un registro histórico que se remonta a 1912. Esta exhaustiva revisión no solo ha ampliado el número de montes incluidos a 693, sino que también ha introducido una innovadora descripción cartográfica que permite una delimitación exacta y accesible de estos espacios naturales. La actualización, impulsada por el Departamento de Desarrollo Rural y Medio Ambiente, refuerza la conservación y gestión de más de 329,000 hectáreas forestales, estableciendo un precedente para la protección del patrimonio natural en la región.

Además de la actualización de los montes públicos, el decreto foral también ha puesto al día el Catálogo de Montes Protectores. Este segmento incluye terrenos de propiedad privada que, por sus características ecológicas y sociales o su vulnerabilidad a la degradación, son de interés general. La incorporación de tres nuevos espacios —el Señorío de Barain, el monte Chinchario y el Señorío de Iriberri— eleva el total a cuatro montes protectores, enriqueciendo así el conjunto de áreas bajo esquemas de protección especial. Esta dualidad en la catalogación subraya el compromiso de Navarra con la biodiversidad y la sostenibilidad, integrando tanto la gestión pública como la privada en una estrategia global de salvaguarda ambiental.

Modernización y Clarificación de la Gestión Forestal

El Gobierno de Navarra ha dado un paso trascendental al actualizar su Catálogo de Montes de Utilidad Pública, una iniciativa que revoluciona la gestión forestal en la región. Tras más de un siglo, el nuevo decreto foral no solo amplía la lista a 693 montes, sino que introduce por primera vez una descripción cartográfica detallada. Esta innovación tecnológica, accesible a través del geoportal IDENA, permite una precisión sin precedentes en la delimitación de los límites, la extensión y la ubicación de estos terrenos, que suman 329,696 hectáreas. Este esfuerzo de una década, impulsado por el servicio forestal, ha implicado una rigurosa investigación documental y la revisión de expedientes administrativos, culminando en un instrumento que asegura una gestión más eficiente y transparente de los recursos naturales de Navarra.

La revisión del catálogo no se ha limitado a la mera actualización numérica. Se han modificado 304 entradas existentes, se han añadido 17 montes nuevos y se han segregado o descatalogado otros. Esta reestructuración meticulosa ha corregido imprecisiones históricas y ha adaptado el catálogo a las realidades contemporáneas. Además, el decreto también modifica el Reglamento de Montes de 1992, simplificando su mantenimiento y clarificando la titularidad de los terrenos. Este proceso ha sido participativo, con la consideración de 91 alegaciones y la revisión de 62 montes adicionales, lo que demuestra un compromiso con la transparencia y la inclusión de las entidades locales en la toma de decisiones, garantizando la legitimidad y la eficacia de la nueva normativa.

Ampliación del Marco de Protección Natural

La actualización del catálogo de montes navarros va más allá de los espacios de utilidad pública, extendiendo su alcance a los Montes Protectores. Este apartado, dedicado a terrenos de titularidad privada, reconoce la importancia de aquellas áreas que poseen un valor ecológico, social o físico excepcional, o que están expuestas a riesgos de degradación. Hasta ahora, solo se contaba con una referencia histórica: el monte de Orreaga-Roncesvalles, que abarca 1,495 hectáreas. La nueva normativa añade tres importantes enclaves: el Señorío de Barain, con 914 hectáreas, el monte Chinchario, de 170 hectáreas, y el Señorío de Iriberri, con 407 hectáreas. Esta adición eleva significativamente el número de espacios protegidos bajo esta categoría, reforzando la red de conservación de la biodiversidad en Navarra.

La inclusión de estos nuevos montes protectores demuestra una visión integral de la conservación, reconociendo que la protección ambiental no debe limitarse únicamente a las propiedades públicas. Los 693 montes de utilidad pública, gestionados por administraciones forales y municipales, se complementan ahora con estos cuatro espacios privados, creando un ecosistema de protección más robusto y diversificado. Este enfoque subraya la importancia de la colaboración entre distintos actores y tipos de propiedad para salvaguardar el patrimonio natural de la región. La medida no solo preserva la riqueza biológica y paisajística, sino que también contribuye a la resiliencia de los ecosistemas frente a los desafíos ambientales actuales, sentando las bases para una gestión sostenible a largo plazo.