Más de mil quinientos millones de hectáreas de bosques degradados en el mundo, según el reporte de la FAO

El planeta enfrenta una crisis forestal de proporciones significativas, con aproximadamente 1.560 millones de hectáreas de sus preciados bosques encontrándose en un estado lamentable de degradación. Esta preocupante cifra es una de las conclusiones más destacadas del informe 'Estado de los Bosques del Mundo 2026', elaborado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). El estudio no solo cuantifica la magnitud del problema, sino que también enfatiza la imperiosa necesidad de una restauración forestal a gran escala, presentándola no solo como una prioridad ambiental ineludible, sino como una estratégica inversión con un impacto positivo de gran alcance para el futuro de la humanidad y el planeta.

Informe de la FAO: Degradación Forestal, Causas y Soluciones Urgentes

El lunes 28 de septiembre de 2026, la ciudad de Roma fue el epicentro de un llamado global a la acción. Desde allí, la FAO, a través de su informe 'Estado de los Bosques del Mundo 2026', lanzó una alerta contundente sobre la situación crítica de los ecosistemas forestales a nivel mundial. El documento revela que entre 1990 y 2025, se perdieron cerca de 489 millones de hectáreas de bosque debido a la deforestación, y más de 460 millones de hectáreas adicionales están actualmente degradadas. Factores como el constante aumento de la población global, las transformaciones en el uso del suelo y la creciente demanda de recursos naturales han sido identificados como los principales motores de esta devastación. A esto se suman amenazas recurrentes y destructivas como los incendios forestales, que anualmente arrasan un promedio de 127 millones de hectáreas.

El director general de la FAO, QU Dongyu, en el prólogo del informe, destacó la visión integral de la organización: “La restauración de los bosques y los paisajes es más que una prioridad ambiental: es una inversión estratégica en sistemas agroalimentarios resilientes y en el desarrollo rural”. Esta afirmación subraya la interconexión entre la salud de los bosques y la seguridad alimentaria y económica de las comunidades. Las repercusiones de no actuar son descomunales, estimándose que el costo de no restaurar estos ecosistemas degradados oscila entre 878 mil millones y 6,3 billones de dólares, lo que representa entre el 2% y el 8,3% del Producto Interno Bruto (PIB) global anual.

Sin embargo, la inversión en restauración forestal promete un panorama mucho más alentador. La FAO calcula que la rehabilitación de más de mil millones de hectáreas de tierras forestales degradadas podría generar beneficios que ascienden a 1,8 billones de dólares anualmente. Estos beneficios no se limitan solo a la recuperación de la biodiversidad, sino que también incluyen una mejora sustancial en la regulación del ciclo del agua y una mayor fertilidad del suelo. El organismo de Naciones Unidas enfatiza el impresionante retorno de esta inversión: “Invertir 2,6 billones de dólares durante 15 años en la mitigación de la degradación de la tierra y la sequía podría generar un retorno social de ocho a uno. En condiciones favorables, la restauración puede generar ganancias de hasta 30 dólares por cada dólar invertido”.

Los bosques, que cubren el 32% de la superficie terrestre, con 4.140 millones de hectáreas, son vitales para la vida en la Tierra. Almacenan 714 gigatoneladas de carbono y albergan hasta el 80% de la biodiversidad terrestre. Además, son la columna vertebral de los sistemas agroalimentarios, sustentando a casi un tercio de la población mundial en términos de seguridad alimentaria y medios de vida. La restauración de estos ecosistemas no solo genera empleo y revitaliza la producción, sino que también fomenta un crecimiento resiliente, mejora el bienestar, fortalece la cohesión social y preserva la identidad cultural y los conocimientos tradicionales.

Aunque el informe reconoce avances significativos, como el compromiso de 91 países y territorios para restaurar más de 190 millones de hectáreas, y destaca proyectos emblemáticos como la "Iniciativa de la Gran Muralla Verde para el Sáhara y el Sahel", el "Programa de los Tres Nortes de China" y el "Pacto Trinacional de la Selva Atlántica" (Argentina, Brasil y Paraguay), el progreso aún es insuficiente. Actualmente, solo 206,5 millones de hectáreas de bosques están en proceso de restauración, una fracción pequeña de lo que se necesita. Este informe, presentado durante el 28º período de sesiones del Comité de Silvicultura de la FAO (COFO 28) y la 10ª Semana Mundial de los Bosques, es un llamado urgente a redoblar los esfuerzos para proteger y restaurar estos pulmones vitales de nuestro planeta.

El informe de la FAO nos insta a reflexionar sobre nuestra relación con el medio ambiente y la urgente necesidad de repensar nuestras prioridades. La degradación forestal, impulsada por la expansión demográfica y la demanda insaciable de recursos, no solo amenaza la biodiversidad, sino que también pone en peligro la seguridad alimentaria y el bienestar económico global. La restauración de nuestros bosques no es un lujo, sino una inversión esencial y estratégica. Al proteger y revitalizar estos ecosistemas, aseguramos no solo la riqueza natural de nuestro planeta, sino también la resiliencia de nuestros sistemas productivos y el futuro de las comunidades rurales. Es un recordatorio de que la sostenibilidad no es una opción, sino una condición indispensable para el progreso y la prosperidad a largo plazo.