El Orégano: Un Arma Natural Contra el Fuego Bacteriano en Manzanos
Un equipo de investigadores ha desarrollado una fórmula innovadora que utiliza arcilla y aceite de orégano para combatir el fuego bacteriano en manzanos. Los resultados de un ensayo de campo mostraron una significativa disminución de la enfermedad, lo que representa un avance prometedor en la búsqueda de soluciones ecológicas para la protección de los cultivos. Aunque la eficacia varió en diferentes temporadas, la persistencia de la arcilla en las flores sugiere un potencial de protección constante.
El fuego bacteriano, causado por la bacteria Erwinia amylovora, es una de las enfermedades más destructivas que afectan a los árboles frutales. Infecta flores, brotes, hojas y frutos, provocando el marchitamiento y ennegrecimiento de las ramas, pudiendo incluso acabar con la vida de la planta y causando importantes pérdidas económicas en la agricultura. Tradicionalmente, esta enfermedad se ha combatido con antibióticos, lo que conlleva el riesgo de desarrollar resistencia antimicrobiana.
Ante esta problemática, un grupo internacional de científicos, con la participación del Instituto de Cerámica y Vidrio (ICV) del CSIC, la Universidad de Venecia (Italia) y la Estación de Agricultura Experimental de Connecticut (Estados Unidos), se embarcó en la misión de encontrar alternativas sostenibles. Desarrollaron nanocompuestos avanzados a base de arcilla y aceites esenciales, como el de orégano, tomillo y clavo. Estos materiales nanoestructurados actúan como vehículos para transportar los aceites esenciales, que se adhieren a las flores y combaten la bacteria en una de las fases clave de la infección.
Los ensayos de campo realizados en 2023 arrojaron resultados alentadores: la formulación de bentonita con aceite de orégano logró una reducción del 76% en la incidencia del fuego bacteriano, una cifra muy cercana al 81% de eficacia alcanzado por la estreptomicina, el antibiótico de referencia. Si bien en 2024 la eficacia de la fórmula disminuyó, los análisis moleculares confirmaron que la arcilla permaneció adherida a las flores hasta nueve días después de su aplicación. Esta persistencia es un indicador positivo de la capacidad de protección de los cultivos sin fomentar la resistencia a los antimicrobianos.
La tecnología desarrollada, por la que el CSIC ha presentado una solicitud de patente europea, demuestra el enorme potencial de los materiales nanoestructurados en la agricultura. Abre nuevas vías para crear soluciones innovadoras y sostenibles que combinen la eficacia en la protección de los cultivos con un respeto por el medio ambiente, reduciendo la dependencia de los tratamientos tradicionales y sus posibles efectos secundarios.

