Altri Galicia: Preocupaciones Ambientales Europeas No Cumplidas, Según Adega
El proyecto de la multinacional Altri en Galicia está bajo el escrutinio de expertos ambientales, quienes afirman que la iniciativa no cumple con los estándares ecológicos europeos. Diversas voces, especialmente la de la organización ecologista Adega, han expresado inquietudes sobre la transparencia y el impacto de los procesos industriales previstos. Los análisis técnicos sugieren que la futura instalación en Palas de Rei no se ajusta a las directrices de sostenibilidad de la Unión Europea, lo que ha generado una gran preocupación.
La controversia principal surge de las estimaciones de emisiones anuales de dióxido de carbono, que podrían superar las 100.000 toneladas, y de un significativo impacto en los sistemas fluviales. Ante esta situación, la Xunta de Galicia se encuentra bajo presión para rechazar los permisos, considerando un consumo diario de agua de 46.000 metros cúbicos que afectaría gravemente el río Ulla y, por extensión, la integridad de la Red Natura 2000.
Adega, tras un exhaustivo estudio de la propuesta, ha manifestado que la fábrica de fibras textiles GAMA de Altri en Palas de Rei no supera ninguno de los requisitos ambientales establecidos por la Unión Europea. La organización ecologista ha solicitado formalmente a la Xunta que deniegue la Autorización Ambiental Integrada, argumentando que el informe favorable presentado por la empresa, elaborado por Bureau Veritas, no refleja la magnitud real de los posibles daños ambientales.
El colectivo ecologista sostiene que la planta no cumpliría con los seis objetivos ambientales clave del Reglamento europeo de Taxonomía para inversiones sostenibles. Esta discrepancia subraya la necesidad de una evaluación ambiental mucho más rigurosa y objetiva antes de cualquier decisión que permita su construcción. La falta de información detallada sobre contaminantes peligrosos y la ubicación del proyecto en un área propuesta para la Red Natura 2000 aumentan las preocupaciones sobre la biodiversidad y los ecosistemas locales.
Además de las emisiones atmosféricas y el consumo hídrico, Adega también ha criticado el modelo de economía circular propuesto por Altri. Según sus hallazgos, la materia prima producida estaría destinada principalmente a la exportación hacia Asia, lo que no contribuye a un ciclo productivo cerrado y sostenible dentro de Galicia. La mención de utilizar residuos textiles por parte de la empresa se considera una posibilidad futura sin un desarrollo concreto en el proyecto actual, lo que debilita aún más su argumento de sostenibilidad.
La organización ecologista Adega ha instado a las autoridades gallegas a rechazar la autorización ambiental para el proyecto GAMA, destacando las graves deficiencias en áreas críticas como la mitigación del cambio climático, la protección de los recursos hídricos, la implementación de una verdadera economía circular, la prevención de la contaminación y la preservación de la biodiversidad. El futuro de esta iniciativa industrial, que ha generado un intenso debate en la región, ahora recae en la decisión del Gobierno gallego.
El debate en torno a la planta de Altri en Galicia pone de manifiesto la tensión entre el desarrollo industrial y la protección ambiental. Las advertencias de Adega sobre el incumplimiento de los requisitos europeos en materia de clima, agua, biodiversidad y ecosistemas gallegos plantean un desafío crucial para la Xunta, que debe equilibrar las aspiraciones económicas con la imperativa necesidad de salvaguardar el patrimonio natural de la región.

