Tordera Recupera el Agua Potable Tras la Detección de PFAS
Tordera ha logrado un avance importante en la gestión de la calidad de su suministro de agua, revirtiendo la prohibición de consumo de agua del grifo que se mantuvo por más de un mes. La Agència de Salut Pública de Catalunya dio su aprobación después de que tres pruebas consecutivas demostraran que los niveles de PFAS estaban por debajo de los umbrales reglamentarios. Este desarrollo trae un respiro a la mayoría de los habitantes, aunque la urbanización Mas Móra aún espera la confirmación de una tercera muestra para levantar completamente las restricciones.
La problemática comenzó el 8 de julio, cuando se detectó una concentración de 0,107 microgramos de PFAS por litro en el agua, excediendo ligeramente el límite de 0,1 microgramos. Esta situación llevó a la imposición de restricciones en varias áreas, incluyendo Sant Pere, Sant Andreu, Fibracolor, Mas Reixach, Niàgara Parc, Tordera Parc y Terra Brava. Los controles posteriores mostraron fluctuaciones en los niveles, con picos de 0,158 microgramos por litro en la red principal y 0,144 en los pozos de Mas Móra, lo que obligó a mantener las precauciones y buscar soluciones alternativas para el abastecimiento.
Actualmente, la tranquilidad ha regresado a la mayoría de los hogares y comercios. Los análisis recientes han mostrado niveles de PFAS consistentemente bajos, permitiendo el retorno al consumo normal. No obstante, las autoridades han enfatizado que los controles seguirán siendo rigurosos. Si los niveles vuelven a superar los límites permitidos, se reactivarán las prohibiciones para garantizar la seguridad de la población.
Las sustancias perfluoroalquiladas, conocidas como PFAS, son compuestos químicos sintéticos ampliamente utilizados en diversas industrias, desde tejidos impermeables hasta envases y espumas contra incendios. Su característica más preocupante es su lenta degradación, lo que les ha valido el apodo de “contaminantes eternos”. Estos pueden permanecer en el agua, el suelo e incluso en organismos vivos durante décadas. La exposición continua a estos compuestos puede tener efectos adversos en la salud, como la alteración del sistema inmunitario, especialmente en la respuesta a las vacunas, según advertencias de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria.
La detección y regulación de los PFAS ha cobrado mayor relevancia a raíz de la normativa española, la cual, siguiendo directrices europeas, establece un límite de 0,1 microgramos por litro para la suma de veinte tipos de PFAS en el agua potable. Esta regulación, que entrará en vigor para todos los países miembros en enero de 2026, ha impulsado la intensificación de los controles. Tordera, al ser una de las primeras localidades en enfrentar estas nuevas evaluaciones, se ha convertido en un caso paradigmático de la aplicación de estas medidas sanitarias. Aunque la exposición a estos compuestos pudo haber ocurrido en el pasado sin detectarse, la normativa actual exige acciones inmediatas incluso ante ligeras superaciones de los umbrales.
Para abordar la situación a largo plazo, Francesc Molins Triadó, un ingeniero, ha propuesto en su informe técnico municipal la instalación de filtros de carbón activo en las redes que captan agua del acuífero de la baja Tordera como una solución inmediata. A futuro, se contempla la conexión de parte del sistema con la planta desalinizadora de Blanes, lo que permitiría mezclar ambas fuentes y reducir aún más la concentración de PFAS. A pesar de los avances en la mitigación, el origen exacto de los PFAS en la región sigue siendo incierto, aunque se presume que está relacionado con actividades humanas, sin confirmación definitiva hasta el momento.
La comunidad de Tordera ha experimentado un período de incertidumbre debido a la contaminación del agua por PFAS, pero los esfuerzos coordinados de las autoridades sanitarias y locales han permitido restablecer la normalidad en el suministro. A pesar de que la urbanización Mas Móra aún enfrenta restricciones temporales, la situación general de Tordera es un testimonio de la eficacia de la monitorización constante y la implementación de medidas correctivas. Se espera que la continuidad de los controles y la búsqueda del origen de la contaminación garanticen la seguridad del agua a largo plazo para todos los residentes.

