Otilia Portillo: Los hongos pueden sobrevivir a la humanidad
La directora cinematográfica mexicana Otilia Portillo Padua enfatiza el valor esencial de los hongos, trascendiendo su mera utilidad para la especie humana. Su obra, el documental "Hijas del bosque", busca establecer un puente entre el conocimiento científico y la sabiduría ancestral. Este proyecto cinematográfico explora la compleja red de interconexiones que existe entre todos los organismos vivos y subraya la crucial importancia de los ecosistemas forestales frente a la constante amenaza de la explotación desmedida. Portillo, a través de su película, nos invita a reflexionar sobre la noción del crecimiento ilimitado y a reconsiderar nuestra interacción con el entorno natural, proponiendo una visión más armónica y consciente de nuestro lugar en el planeta.
Portillo, en su documental de 95 minutos, entrelaza elementos de la narración cinematográfica con la investigación científica y la especulación imaginativa para adentrarse en el enigmático reino de los hongos y resaltar la intrincada interdependencia entre las diversas formas de vida. El micelio, esa vasta red subterránea que constituye la estructura fundamental de los hongos, emerge como una metáfora central. Sirve como punto de partida para una profunda meditación sobre conceptos como la colaboración, la capacidad de adaptación y la regeneración inherente a los sistemas naturales. La cineasta sostiene que los seres humanos somos parte integral de un ecosistema, no entidades aisladas, y que la relación simbiótica de los hongos con su entorno nos impele a cuestionar los paradigmas de desarrollo que abogan por una expansión sin límites.
Uno de los pilares fundamentales del documental es la confluencia entre el rigor del saber científico y el caudal de conocimientos que han sido transmitidos de generación en generación en las comunidades indígenas. La realizadora argumenta que la separación tradicional entre estas dos formas de entendimiento se ha arraigado en una perspectiva que históricamente ha priorizado el conocimiento validado por las instituciones académicas por encima de otras maneras de interpretar y relacionarse con la naturaleza. Portillo enfatiza que la intención de su película no es confrontar estas visiones, sino, por el contrario, demostrar cómo pueden complementarse y enriquecerse mutuamente a través del diálogo.
La directora también destaca la grave consecuencia que implica la desaparición de las lenguas indígenas: la pérdida irreparable de formas únicas de comprender el mundo. Según Portillo, los saberes ancestrales están intrínsecamente ligados a estas lenguas y a los territorios específicos donde se han preservado a lo largo del tiempo. En cuanto a la representación de las comunidades en el documental, Portillo explica que el equipo de producción trabajó con un profundo respeto y obtuvo el consentimiento explícito de las protagonistas, Lis y Juli. Se estableció un diálogo continuo con ellas y sus comunidades para determinar qué aspectos de su conocimiento podían ser compartidos en pantalla, garantizando un proceso basado en la reciprocidad y el respeto cultural.
La película también aborda la problemática global de la deforestación y la intensa presión a la que están sometidos los ecosistemas forestales. La directora sostiene que estas amenazas no se circunscriben únicamente a México, sino que impactan a territorios en diversas partes del mundo, aunque con particularidades y consecuencias diferenciadas en cada caso. Portillo vincula esta degradación ambiental con la explotación desmedida de los recursos naturales y con la arraigada creencia en un crecimiento económico ilimitado. Frente a esta realidad, propone la urgente necesidad de emular la inherente capacidad de los hongos para adaptarse a su entorno y establecer relaciones complejas de interdependencia. Para lograr transmitir esta perspectiva en la pantalla, la cineasta integra elementos del documental con recursos de la literatura especulativa, lo que le permite visualizar y representar aquello que, de otro modo, permanecería oculto a la percepción humana. La realizadora concluye expresando su esperanza de que su obra despierte la curiosidad del público hacia la vasta diversidad de formas de vida, tanto humanas como no humanas, y fomente una reevaluación profunda de nuestra relación con el mundo natural.

