Nuevas Herramientas para el Estudio de Rorcuales en el Mediterráneo: Drones y Análisis de ADN
La investigación marina ha dado un paso adelante con la implementación de métodos avanzados para el estudio de los rorcuales comunes en el Mediterráneo. Recientes hallazgos de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) resaltan la utilidad de drones y el análisis genético del soplo como instrumentos clave. Durante la última campaña científica, se registraron 127 rorcuales frente a las costas de la Marina Alta en Alicante, un número que, si bien no confirma un aumento poblacional, sí refleja un esfuerzo de seguimiento sin precedentes para entender los movimientos migratorios de esta especie vulnerable.
El profesor Eduardo Jorge Belda Pérez, catedrático de Zoología de la UPV y secretario del Instituto de Investigación para la Gestión de Zonas Costeras, enfatiza que la información recabada sentará las bases para estimar la cantidad de rorcuales que transitan anualmente por las aguas españolas del Mediterráneo en su camino hacia el Atlántico. Según Belda, desde 2011 se ha observado el paso de rorcuales por Denia cada año, y los datos actuales, producto de una labor intensificada, son cruciales para cuantificar este flujo migratorio.
A pesar de que comúnmente se les denomina ballenas, los rorcuales poseen características distintivas. Belda explica que se diferencian por un cuerpo más esbelto, la presencia de una aleta dorsal y, de manera particular, por los pliegues o surcos en la garganta, que les permiten una expansión bucal significativa para la alimentación. En contraste, las verdaderas ballenas carecen de aleta dorsal y su cabeza es proporcionalmente más grande en relación con el resto del cuerpo.
El estudio subraya la relevancia de las aguas de la Marina Alta en la migración de estos cetáceos. Específicamente, el cabo de la Nao actúa como un punto neurálgico en la ruta migratoria que los rorcuales emplean para llegar a sus áreas de alimentación. El proyecto, en el que colabora la UPV, aspira a enriquecer el conocimiento sobre los patrones migratorios y la distribución del rorcual común en tres regiones fundamentales: el sur de la demarcación levantino-balear, el mar de Alborán y las aguas atlánticas, especialmente cerca de las rías gallegas. Para lograrlo, el equipo fusiona la observación desde embarcaciones y tierra con la fotoidentificación asistida por drones, el monitoreo satelital y modelos ecológicos, buscando identificar zonas vitales para la alimentación, reproducción y migración. Asimismo, se examina cómo estas áreas se solapan con espacios protegidos y los desafíos que presentan el tráfico marítimo y el cambio climático.
Una de las innovaciones más notables de la campaña ha sido la capacidad de identificar individualmente a más de 80 rorcuales gracias a imágenes capturadas con drones. Belda detalla que cada ejemplar exhibe un patrón singular de marcas y coloraciones en su dorso, posibilitando su reconocimiento a través de fotografías. Al comparar imágenes tomadas en distintos momentos y ubicaciones, los científicos pueden rastrear los desplazamientos de cada animal, calcular el tamaño de la población y explorar aspectos como la supervivencia y el éxito reproductivo.
Otro avance poco convencional integrado en la campaña ha sido la recolección de muestras del soplo de los rorcuales mediante un dron provisto de una placa de Petri. Este método implica posicionar el dron sobre el animal cuando emerge para respirar, permitiendo que el vapor de agua exhalado se deposite en la placa sin contacto directo con el cetáceo. Estas muestras facilitan la obtención de ADN, lo que permite determinar la identidad genética de los individuos, su sexo, su relación con otras poblaciones de rorcuales atlánticos y su estado de salud. Este trabajo es desarrollado conjuntamente por la UPV e investigadores del Hospital Universitario y Politécnico de la Universidad de Valencia. Además, este material genético puede servir como una “huella digital” para la identificación individual de cada rorcual. Belda enfatiza que todas estas técnicas son completamente no invasivas, asegurando la recopilación de datos científicos sin perturbar el comportamiento ni causar daño a los cetáceos, una muestra de preocupación por el bienestar animal.
El rorcual común del Mediterráneo está clasificado como especie en peligro por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). El investigador señala que la población mediterránea consta de menos de 1.500 adultos y enfrenta tres amenazas principales: un tamaño poblacional reducido, colisiones con embarcaciones y los efectos del cambio climático. El incremento de la temperatura marina ya está afectando la disponibilidad de alimento, y las proyecciones científicas anticipan una disminución del hábitat adecuado para la especie en las próximas décadas.
Para Belda, la salvaguarda del rorcual común trasciende la mera protección del segundo animal más grande del planeta. Esta especie ejerce un papel crucial en la dinámica del ecosistema mediterráneo, facilitando el reciclaje de nutrientes, contribuyendo a la riqueza de otras especies marinas y sirviendo como un considerable depósito natural de dióxido de carbono, lo que ayuda a mitigar los efectos del cambio climático. La protección de esta especie emblemática es, en última instancia, una mejora para la vida humana. Observar a estos imponentes mamíferos marinos en las costas de la Marina Alta es un espectáculo asombroso que subraya la importancia de su conservación.

