La ganadería extensiva y su papel crucial frente a los incendios forestales en España

Este artículo examina la estrecha relación entre la disminución de la ganadería extensiva y el incremento de los incendios forestales en España, destacando cómo la pérdida de esta práctica tradicional contribuye a la acumulación de material combustible en los ecosistemas forestales. Se abordará la importancia de revitalizar el pastoreo como herramienta preventiva y se analizarán las demandas del sector para garantizar su supervivencia y sostenibilidad.

El campo español, en la encrucijada: pastoreo en declive, riesgo de fuego en aumento.

La regresión de la ganadería extensiva y su impacto en la proliferación de incendios forestales en España.

La práctica de la ganadería extensiva, caracterizada por la cría de animales como ovejas, cabras, vacas y caballos en amplias extensiones de terreno natural, está experimentando un retroceso significativo en el panorama español. Este sistema, que antaño aprovechaba los pastos y se basaba en un manejo tradicional, enfrentó en las últimas décadas la modernización agrícola, el crecimiento urbano y el éxodo rural, factores que impulsaron modelos productivos más intensivos y tecnificados. La falta de apoyo institucional y la competencia con otros sectores han llevado a muchos ganaderos a abandonar su actividad, dejando vastas áreas sin gestión, lo que ha provocado la acumulación de vegetación susceptible de convertirse en combustible para los incendios forestales.

La correlación entre el descenso del pastoreo y el aumento de los fuegos en los bosques españoles.

La disminución constante del número de animales dedicados al pastoreo en España se presenta como un factor clave en el aumento de los incendios forestales. La falta de viabilidad económica, la escasez de relevo generacional y el abandono progresivo de las zonas rurales están acelerando la desaparición de una actividad que históricamente ha sido una de las estrategias más eficientes para reducir el riesgo de grandes fuegos. Datos recientes revelan una tendencia preocupante: el país pierde diariamente cientos de cabezas de ganado ovino y caprino, lo que se traduce en una reducción millonaria en la última década. Esta merma en la población ganadera intensifica el peligro de incendios al dejar los montes sin el “ganado cortafuegos” natural.

El retroceso de la cabaña ganadera y su impacto directo en la gestión del combustible vegetal.

Las cifras oficiales confirman una reducción persistente de la cabaña ganadera, con descensos significativos en el último decenio. Esta tendencia es especialmente alarmante, ya que el pastoreo extensivo cumple una función esencial al eliminar de forma natural la vegetación que alimenta los incendios. Al consumir hierbas y matorrales, ovejas y cabras contribuyen a mantener los montes despejados, dificultando la propagación de las llamas. Desde la Organización Interprofesional Agroalimentaria del Ovino y el Caprino, se insiste en que el pastoreo y la trashumancia son herramientas preventivas económicas y eficaces contra el fuego, subrayando la necesidad de apoyar estas prácticas para proteger el medio ambiente.

La imperiosa necesidad de ayudas económicas para asegurar la continuidad del sector ganadero.

Los representantes del sector ganadero claman por un mayor apoyo gubernamental para garantizar la viabilidad económica de la actividad y atraer a nuevas generaciones de profesionales. Interovic subraya la importancia de asegurar el relevo generacional y de fomentar el consumo de productos de la ganadería extensiva como vía para mejorar la rentabilidad de las explotaciones. Esta preocupación se alinea con la declaración de 2026 como el Año Internacional de los Pastizales y los Pastores por parte de la ONU, una iniciativa que busca impulsar políticas públicas para proteger estos sistemas ganaderos y promover una gestión sostenible de los pastizales. La inversión en este sector no solo es una medida económica, sino también una estrategia vital para la conservación del medio ambiente.

El coste del abandono: menos ganado, más combustible forestal y mayores riesgos de incendio.

El presidente de Anggex, Felipe Molina, lamenta la pérdida de un porcentaje significativo de la cabaña ganadera extensiva en las últimas dos décadas. Aunque reconoce que el ganado no puede evitar un incendio por sí solo, su presencia reduce considerablemente la intensidad del fuego y facilita las labores de extinción al disminuir la cantidad de vegetación disponible. Molina aboga por una compensación económica para los ganaderos por el servicio ambiental que prestan, argumentando que incentivar el pastoreo es mucho más rentable que los elevados costes de extinguir incendios. Esta perspectiva resalta la ganadería extensiva no solo como una actividad productiva, sino también como un servicio público esencial para la protección del territorio.

La crisis del relevo generacional y sus consecuencias para la vitalidad de las zonas rurales.

La escasa rentabilidad y las dificultades para vivir en las áreas rurales continúan alejando a las nuevas generaciones del pastoreo. Julián Piracés, un veterano del sector, atribuye el fuerte descenso del número de explotaciones a la falta de condiciones atractivas para establecerse en el medio rural. Por ello, insta a la implementación de políticas que fomenten la vida en los pueblos, mejoren los servicios básicos y ofrezcan estabilidad económica a quienes eligen desarrollar su actividad ganadera en estas regiones. La revitalización del sector no solo implica incentivos económicos, sino también la creación de un entorno social y económico propicio para el desarrollo rural.

Un nuevo horizonte: el rol inspirador de los jóvenes pastores en la conservación del paisaje.

Alicia Fernández, una joven de 32 años, es un claro ejemplo del relevo generacional que el sector busca impulsar. Tras su formación y experiencia fuera de su localidad, regresó a La Matea (Jaén) para hacerse cargo de la explotación familiar, incorporando ganado bovino. Esta joven pastora destaca que cada jornada de pastoreo contribuye directamente a mitigar el riesgo de incendios, ya que los animales consumen la vegetación que podría actuar como combustible. Fernández subraya que la ganadería extensiva es una actividad infravalorada, a pesar de su capacidad para producir alimentos de calidad, conservar paisajes, mantener la biodiversidad y sostener la economía y el tejido social de muchas áreas rurales. Su ejemplo demuestra que, con el apoyo adecuado, la ganadería extensiva puede seguir siendo una fuerza vital en el campo español, no solo por su valor productivo, sino también por su rol fundamental en la protección del medio ambiente y la prevención de desastres.