La comunicación científica de aves requiere narrativas atractivas, según Arturo Larena

En el marco del XXVII Congreso Español de Ornitología y VIII Congreso Ibérico de Ornitología, se llevó a cabo una mesa redonda titulada 'Comunicar aves en tiempos de desinformación', donde se hizo hincapié en la importancia de transmitir el conocimiento científico de manera efectiva para que la sociedad lo comprenda y actúe en consecuencia. Arturo Larena, embajador del Pacto Climático de la UE y moderador del evento, subrayó que en la era actual de las redes sociales y la información instantánea, simplemente publicar un estudio ya no es suficiente. Es crucial que las conclusiones científicas lleguen a quienes toman decisiones y que el público en general entienda las implicaciones de fenómenos como el declive de especies, más aún cuando las "noticias falsas" a menudo logran una mayor difusión gracias a sus narrativas simples y emocionales.

Durante la discusión, Eva Rodríguez Nieto, de la Agencia SINC, resaltó que la desinformación a menudo ocupa los espacios narrativos que la información rigurosa no ha sabido llenar. Estas falsedades, al apelar a las emociones y presentar historias con protagonistas, conflictos y giros inesperados que se digieren rápidamente, consiguen captar la atención de millones de personas. Frente a esto, la ciencia, con sus matices, metodologías y cautelas inherentes, a veces lucha por competir en el ámbito comunicativo. Larena argumentó que no debemos temer el uso de narrativas, siempre y cuando se mantenga el rigor y la precisión. Contar bien no significa simplificar hasta distorsionar, ni emocionar equivale a manipular. Se trata de entender que la forma en que se presenta el conocimiento influye directamente en su capacidad de llegar e impactar a la sociedad. Además, las aves son indicadores excelentes de la salud de los ecosistemas, y sus cambios pueden relatar transformaciones ambientales significativas. Para que esta información tenga un verdadero impacto, es necesario que la ciencia y la conservación aprendan a utilizar los lenguajes y herramientas de las plataformas digitales, creando historias basadas en evidencias que despierten curiosidad y empatía.

No podemos permitirnos abandonar las redes sociales. Xiomara Cantera, responsable de prensa del Museo Nacional de Ciencias Naturales, enfatizó que si los generadores de información rigurosa se retiran de estos espacios, dejan el camino libre a quienes no tienen compromiso alguno con la verdad. Por lo tanto, la ciencia debe salir de su 'torre de marfil' y adoptar un enfoque más proactivo en la comunicación. Esto implica formar a científicos y conservacionistas en técnicas de comunicación, experimentar con nuevos formatos y colaborar con creadores de contenido para llegar a diversas audiencias. La comunicación no es una actividad secundaria; es una responsabilidad social de la ciencia. El conocimiento científico, financiado en gran parte por la ciudadanía, debe ser accesible y comprensible para todos, exigiendo un cambio cultural que fomente la colaboración entre científicos, periodistas y comunicadores, cada uno aportando su experiencia para construir una "bandada de voces" que, frente a la desinformación, cuenten historias rigurosas, emotivas y veraces sobre el medioambiente y la biodiversidad.

Para lograr un impacto social significativo y fomentar la comprensión y acción en temas ambientales, es fundamental que la ciencia adopte un enfoque narrativo más accesible y emocionante, sin comprometer la precisión. La colaboración entre científicos, comunicadores y creadores de contenido es esencial para traducir datos complejos en historias relevantes y atractivas que conecten con las emociones del público. Al hacerlo, no solo combatimos la desinformación, sino que también inspiramos a la sociedad a valorar y proteger nuestro planeta, promoviendo un futuro más consciente y sostenible.