La capacidad hídrica de España disminuye al 73,4%, pero se mantiene fuerte frente a veranos anteriores
A pesar de un descenso habitual en la capacidad de los embalses españoles, que ahora se sitúa en un 73,4% debido a la falta de precipitaciones y la elevada evaporación en las últimas semanas, la situación hídrica actual presenta un panorama alentador. Este volumen de agua almacenada supera notablemente los niveles registrados en el mismo período del año anterior y la media de la última década, lo que proporciona una sólida base para afrontar la demanda de recursos hídricos durante el resto del verano.
La disminución constante del agua en los embalses es un fenómeno esperado durante la temporada estival, impulsado por el aumento del consumo y la evaporación a causa de las altas temperaturas. Aunque las cuencas hidrográficas han experimentado descensos, con notables reducciones en el Cantábrico Occidental, Duero y Ebro, el volumen global de agua en reserva sigue siendo considerable. La evolución futura de estas reservas dependerá en gran medida de las precipitaciones que se produzcan a finales del verano y durante el otoño, cruciales para mantener un abastecimiento adecuado para uso urbano, agrícola y la generación de energía hidroeléctrica.
Situación actual de los embalses españoles: descenso y comparativa histórica
La capacidad de almacenamiento de agua en los embalses de España ha disminuido hasta el 73,4%, un descenso de 1.082 hectómetros cúbicos en la última semana. Esta reducción se atribuye a las escasas lluvias y a la alta evaporación provocada por las elevadas temperaturas. Las precipitaciones han sido mínimas, especialmente en la vertiente mediterránea, y aunque Santander registró la mayor cantidad de lluvia con 11,8 litros por metro cuadrado, esta cifra no ha sido suficiente para contrarrestar la pérdida de agua. Este descenso semanal de 1,9 puntos porcentuales es una constante en esta época del año.
A pesar de esta disminución, el estado hídrico del país se considera positivo. Los pantanos españoles retienen actualmente 41.110 hectómetros cúbicos, una cantidad significativamente mayor que los 38.311 hectómetros cúbicos registrados el año anterior en la misma fecha y muy por encima de la media de los últimos diez años, que supera en 9.279 hectómetros cúbicos. Esta robusta reserva proporciona una mayor seguridad frente a la sequía estival y permite gestionar con más tranquilidad el consumo para la agricultura y las ciudades, garantizando el suministro hasta la llegada de las lluvias otoñales.
Impacto de la sequía estival y perspectivas futuras de las reservas hídricas
Casi todas las cuencas hidrográficas de España han experimentado una reducción en sus reservas de agua, con la única excepción de las cuencas internas del País Vasco, que se mantienen estables. Los descensos más pronunciados se han observado en el Cantábrico Occidental, Duero, Ebro y Cantábrico Oriental, con disminuciones que oscilan entre el 4,3% y el 2,8%. Otras cuencas importantes como el Tajo, Miño-Sil y las cuencas internas de Cataluña también han mostrado retrocesos significativos, aunque en menor medida. La cuenca del Segura, aunque sigue siendo la de menor porcentaje, aún conserva más del 56% de su capacidad, mientras que una docena de demarcaciones superan el 71%.
Es una tendencia habitual que los embalses disminuyan sus niveles durante los meses de verano debido al incremento del consumo de agua y la evaporación natural por las altas temperaturas. Si las condiciones meteorológicas persisten con pocas lluvias, las reservas continuarán decreciendo en las próximas semanas. Sin embargo, el volumen actual de agua embalsada es considerablemente más alto que en veranos recientes. La evolución de las precipitaciones en los meses finales del verano y durante el otoño será crucial para consolidar estas reservas, esenciales para el abastecimiento urbano, la actividad agrícola y la producción hidroeléctrica del país.

