Innovadora Aplicación Móvil para el Monitoreo Ciudadano del Alga Invasora Asiática

El Instituto de Ciencias Marinas de Andalucía (ICMAN-CSIC) ha presentado una ingeniosa aplicación móvil diseñada para involucrar a la ciudadanía en la lucha contra la proliferación del alga asiática invasora, conocida científicamente como Rugulopteryx okamurae. Esta especie exótica representa una amenaza significativa tanto para los ecosistemas marinos como para las actividades económicas locales, especialmente la pesca y el turismo. La nueva herramienta busca optimizar la recolección de datos sobre la presencia de esta alga, cuya acumulación masiva en las costas supone un considerable desafío para las autoridades.

Esta aplicación, compatible con dispositivos iOS y Android y disponible en varios idiomas, simplifica el proceso de notificación de avistamientos. En menos de un minuto, los usuarios pueden reportar la presencia de arribazones de alga asiática, ya sea en la arena de las playas o flotando en el agua. El sistema solicita una fotografía del hallazgo y registra automáticamente la ubicación geográfica, proporcionando información crucial para los investigadores. Para asegurar la fiabilidad y trazabilidad de los datos, la aplicación requiere que los usuarios inicien sesión con su cuenta de Google, lo que garantiza que cada observación sea útil para el equipo científico.

Las acumulaciones de algas que llegan a las costas, conocidas como arribazones, se originan cuando estas se desprenden del lecho marino y son arrastradas por las corrientes y el oleaje. La investigadora Sara Haro, del CSIC y líder del proyecto RoGEO –marco bajo el cual se desarrolló esta aplicación–, subraya que la alta tasa de reproducción del alga asiática resulta en arribazones que se cuentan por toneladas. Por esta razón, la identificación precisa de su localización es fundamental para mejorar las estrategias de gestión de esta especie invasora. La información recabada por los ciudadanos se integrará en una base de datos exhaustiva, permitiendo al equipo de investigación analizar los patrones de acumulación de los arribazones, incluyendo cuándo, dónde y bajo qué condiciones ocurren. Estos datos también serán esenciales para el desarrollo y perfeccionamiento de algoritmos de detección del alga mediante imágenes capturadas por drones y satélites.

El objetivo de esta iniciativa es doble: por un lado, profundizar en el conocimiento científico de la Rugulopteryx okamurae, y por otro, crear herramientas de monitoreo y, a futuro, modelos predictivos. Estos últimos permitirían a las administraciones y al sector pesquero anticipar la llegada de los arribazones, facilitando una gestión más eficiente y proactiva. La participación ciudadana es, en este contexto, un pilar indispensable para el éxito de estos esfuerzos.

La Rugulopteryx okamurae, originaria del Pacífico noroccidental, fue detectada por primera vez en aguas españolas, concretamente en Ceuta, en el año 2015. Desde entonces, se ha propagado a lo largo de todo el litoral español, exceptuando Baleares, donde aún no existen registros oficiales confirmados. Aunque su impacto más severo se concentra en Andalucía, Ceuta y Melilla, esta alga invasora está transformando progresivamente los fondos marinos rocosos, desplazando a las especies autóctonas y provocando una disminución gradual de la biodiversidad. Además de sus efectos ecológicos, la presencia de esta alga tiene repercusiones económicas directas, afectando la pesca artesanal y reduciendo las capturas. También impacta negativamente en la industria turística, y la gestión de su acumulación en las playas genera una carga económica considerable para los municipios costeros.