Greenpeace insta a un acuerdo ibérico para la prevención de incendios forestales
Colaboración transfronteriza: la clave para un futuro más seguro
La necesidad de un plan coordinado para la Península Ibérica
La organización ecologista Greenpeace ha emitido una solicitud crucial para que España y Portugal unifiquen sus esfuerzos en la prevención, gestión y respuesta a los grandes incendios forestales. Esta iniciativa surge a raíz de un informe que destaca cómo los incendios en Portugal están adquiriendo una magnitud sin precedentes, impulsados por el cambio climático y deficiencias estructurales en la gestión del territorio.
Una respuesta común a la emergencia forestal
Greenpeace subraya que la creación de una estrategia permanente de colaboración es indispensable. Esta estrategia iría más allá de la mera extinción, enfocándose en políticas preventivas que aborden las causas profundas de los fuegos. La organización resalta que el avance del cambio climático y la proliferación de especies como el eucalipto han transformado los bosques en zonas de alto riesgo, haciendo imperativa la ordenación del territorio y la eliminación de la maleza. Esta última acción es fundamental para disminuir la cantidad de material combustible y mitigar los megaincendios.
El informe de Greenpeace: un llamado a la acción binacional
El reciente estudio de Greenpeace, presentado en Lisboa y titulado “Incendios forestales en Portugal: más de 80 años muestran que el país tiene que cambiar”, enfatiza que la cooperación entre ambas naciones debe ser un pilar en la estrategia contra los incendios rurales. Se propone la instauración de un marco estable que permita la coordinación en la gestión de los corredores transfronterizos de vegetación, el intercambio de información técnica y la armonización de protocolos operativos. Superar las barreras administrativas es esencial para una respuesta unificada.
El cambio climático y la escalada de la amenaza
El estudio identifica que el aumento de las temperaturas, los fenómenos meteorológicos extremos, la acumulación de vegetación combustible y una gestión territorial deficiente son los factores clave que intensifican la problemática de los incendios en Portugal. Greenpeace advierte que si no se fortalecen las políticas preventivas, la capacidad de adaptación de los ecosistemas forestales y las comunidades rurales podría verse superada. Por tanto, la gestión del riesgo de incendios debe ser una prioridad en las estrategias nacionales de adaptación climática.
Propuestas para una transformación profunda en la gestión forestal
Entre las recomendaciones de Greenpeace se incluye el compromiso de gestionar anualmente al menos el 1% de la superficie forestal portuguesa, promoviendo una planificación activa del paisaje para reducir el combustible. Además, se aboga por limitar la expansión de monocultivos de eucalipto mal gestionados y fomentar la recuperación de especies autóctonas más resistentes al fuego. La organización también señala la urgencia de completar el sistema nacional de información catastral, dado que casi el 90% de los terrenos forestales portugueses son de propiedad privada y están fragmentados, lo que dificulta una gestión coordinada.
La colaboración trilateral: España, Portugal y la Unión Europea
El informe extiende el llamado a la cooperación más allá de la península, solicitando el respaldo de la Unión Europea mediante mecanismos de financiación estables para la prevención de incendios y el desarrollo rural. Greenpeace enfatiza la necesidad de impulsar medidas contra la despoblación rural, incentivar la gestión sostenible de las fincas forestales y compensar a los propietarios que adopten prácticas beneficiosas para el medio ambiente y la reducción del riesgo. También se busca reforzar la prevención social, ya que la actividad humana es responsable de aproximadamente el 95% de los incendios rurales en Portugal.
Los incendios: una evolución hacia eventos más extremos
El estudio concluye que, a pesar de las mejoras en los sistemas de extinción que han reducido el número total de incendios, los fuegos de gran magnitud son cada vez más complejos y destructivos. Se destaca que 2025 registró el mayor incendio documentado en Portugal, con 68.500 hectáreas calcinadas, y un total anual de 250.000 hectáreas quemadas y cinco víctimas mortales. Ese año también vio seis incendios superando las 10.000 hectáreas, un hito sin precedentes. La evolución histórica muestra un aumento significativo en el tamaño promedio de los incendios más grandes, lo que resalta la urgencia de reevaluar las políticas de prevención y adaptación en toda la Península Ibérica frente al creciente riesgo asociado al cambio climático.
Estrategias innovadoras para combatir el fuego
Para frenar la despoblación rural y la incidencia de incendios provocados por el ser humano, la estrategia propuesta requiere fondos de la Unión Europea y una fuerte concienciación social. Aunque el número de siniestros ha disminuido, su impacto destructivo es mucho mayor, lo que exige una transformación inmediata en los planes ibéricos hacia una visión sostenible y a largo plazo.

