España: Niveles históricos de agua embalsada gracias a las recientes lluvias
España ha experimentado una notable recuperación en sus reservas hídricas, alcanzando niveles históricos gracias a las intensas precipitaciones ocurridas en los primeros días de mayo. La capacidad total de los embalses en el país se sitúa ahora en un impresionante 83.9%, lo que representa un cambio significativo en comparación con los años recientes marcados por la sequía. Esta mejora no solo supera los registros de 2024, sino que también excede la media de la última década, según los datos proporcionados por el Ministerio para la Transición Ecológica.
El volumen de agua almacenada en España ha alcanzado los 47,010 hectómetros cúbicos (hm3), lo que supone un incremento considerable. Aunque el aumento semanal fue moderado, la acumulación general es excepcional. Este resurgimiento de las cuencas ha sido generalizado en casi toda la península, con puntos como Navacerrada, Madrid, registrando hasta 60.2 litros por metro cuadrado. Esta abundancia contrasta drásticamente con la situación de escasez hídrica que el país enfrentaba hace apenas un año, cuando los embalses contenían 12,973 hm3 menos.
Las regiones del sur de la península, tradicionalmente las más afectadas por la sequía, han sido las grandes beneficiadas de este fenómeno meteorológico. Cuencas como Guadalquivir, Guadiana, Guadalete-Barbate y la Mediterránea Andaluza han visto sus niveles de agua aumentar hasta un 70% y 90% de su capacidad. Este alivio es crucial para los sectores agrícola y urbano, que durante años han lidiado con la presión hídrica. La combinación de un invierno húmedo con un mayo excepcionalmente lluvioso ha sido clave para esta transformación.
En cuanto a las regiones con mayores reservas, las cuencas internas del País Vasco lideran con un 95.2% de su capacidad, seguidas de cerca por las de Cataluña, con un 92.2%. Otras cuencas importantes como el Ebro, Guadalquivir y Duero también superan el 87%, lo que demuestra una recuperación homogénea en gran parte del territorio nacional. No obstante, no todas las áreas han experimentado la misma bonanza. Las cuencas del Segura y Júcar, aunque han mejorado, siguen siendo las más vulnerables con un 59.5% y 68.3% respectivamente, lo que las mantiene en una situación delicada frente a posibles olas de calor veraniegas.
La favorable evolución de las reservas de agua no solo trae beneficios económicos para la agricultura y la producción hidroeléctrica, sino que también es crucial para el medio ambiente. Los ecosistemas acuáticos, incluidos ríos y humedales, recuperan sus caudales vitales para la biodiversidad. Los acuíferos, sobreexplotados durante años, comienzan a estabilizarse, ofreciendo un respiro ante los efectos del cambio climático y las temperaturas extremas. Este escenario reduce la necesidad de restricciones de agua que fueron comunes en años anteriores, pero subraya la importancia de una gestión hídrica eficiente a largo plazo.

