El Lobito Herreño: De la Extinción al Reconocimiento Oficial
El "lobito herreño", un perro pastor nativo de la isla de El Hierro, se encuentra en la antesala de su reconocimiento oficial como una raza autóctona dentro del Catálogo Oficial de Razas de Ganado de España. Esta importante noticia es el resultado de la colaboración entre el Gobierno de Canarias y la Asociación para la Recuperación del Lobo Herreño (Amilobo), cuyo esfuerzo conjunto ha sido crucial para salvaguardar un patrimonio genético y cultural de incalculable valor, estrechamente ligado a las tradiciones ganaderas de la isla. El camino hacia este reconocimiento ha sido largo y lleno de desafíos, destacando la tenacidad de criadores, pastores e investigadores que han dedicado sus vidas a rescatar a esta noble raza de la extinción y demostrar su singularidad científica.
La historia de este can es un testimonio de resiliencia. Durante el siglo pasado, el lobito herreño estuvo peligrosamente cerca de desaparecer. La introducción masiva de razas foráneas en las Islas Canarias durante la década de 1970 provocó cruces indiscriminados que amenazaron gravemente la pureza genética de estos perros pastores. Sin embargo, gracias a diversas iniciativas locales y al incansable trabajo de los criadores a partir de los años ochenta, se logró revertir esta crítica situación. A través de rigurosos procesos de selección genética, se consiguió eliminar la consanguinidad y asegurar la pureza de los ejemplares actuales, consolidando así el futuro de esta valiosa estirpe.
El impulso institucional ha sido fundamental en esta fase final. Una reciente reunión en la finca Fuente del Río, en Echedo, congregó a importantes figuras como Narvay Quintero, consejero de Agricultura, Ganadería, Pesca y Soberanía Alimentaria del Gobierno de Canarias, y Manuel Pérez Ramírez, presidente de Amilobo, junto con técnicos especializados. El propósito de este encuentro fue revisar el progreso del expediente y coordinar las acciones administrativas necesarias para la inclusión definitiva del lobito herreño en el catálogo nacional. Este reconocimiento no solo otorgará una protección específica a la raza, sino que también fortalecerá los programas de conservación y mejora genética que se llevan a cabo.
La candidatura del lobito herreño no se basa únicamente en su rica tradición; está sólidamente respaldada por una exhaustiva investigación científica. Durante años, se han realizado análisis morfológicos detallados, estudios genéticos y pruebas de ADN que han permitido identificar sus características distintivas y trazar su árbol genealógico. Un hito crucial en este proceso fue el primer registro oficial de ejemplares en 2013, que se logró mediante exámenes morfológicos y genéticos. Posteriormente, en 2015, la Real Sociedad Canina de España reconoció al lobito herreño como grupo étnico, un paso decisivo hacia su reconocimiento final y la consolidación de su legado.
Este perro es más que una raza; es un símbolo vivo de la cultura rural de El Hierro. A lo largo de generaciones, ha sido un compañero indispensable para los pastores, ayudando en el manejo de cabras y ovejas gracias a su notable resistencia, inteligencia y habilidad para trabajar en terrenos difíciles. Su presencia es parte intrínseca de la memoria colectiva herreña, representando una conexión directa con las formas de vida tradicionales que aún perduran en la isla. El Gobierno de Canarias, al proteger activamente este patrimonio vivo, reafirma su compromiso con la conservación de la biodiversidad ganadera y la valorización de las razas autóctonas, reconociéndolas como recursos genéticos de un valor incalculable, perfectamente adaptados a las condiciones ambientales únicas del archipiélago y esenciales para la sostenibilidad de los sistemas ganaderos y la preservación de conocimientos ancestrales.
El inminente reconocimiento del lobito herreño no es solo una victoria administrativa, sino un tributo a las décadas de esfuerzo dedicado por criadores, científicos y pastores. Este logro garantiza la preservación de una de las razas caninas más emblemáticas de Canarias, asegurando su continuidad y celebrando su profundo arraigo en la historia y la cultura de El Hierro.

