Declive alarmante de aves cinegéticas en España: más de la mitad en regresión

Un reciente estudio realizado por SEO/BirdLife ha revelado una preocupante tendencia en las poblaciones de aves cinegéticas en la península ibérica y las islas Baleares. Más de la mitad de estas especies, específicamente el 57%, están experimentando un declive en sus números. El informe subraya que 20 de las 35 especies examinadas muestran una clara regresión, y otras nueve son objeto de caza a pesar de contar con poblaciones muy reducidas o con una grave escasez de datos que permitan evaluar su evolución a nivel nacional. Ante esta situación, la organización ecologista ha hecho un llamado urgente a una acción conjunta y coordinada de administraciones públicas, agricultores, cazadores, propietarios de terrenos y entidades conservacionistas. El objetivo principal es la restauración de los hábitats vitales para estas aves y la reducción de todas las presiones que están obstaculizando su recuperación. La ONG insiste en que las autorizaciones de caza deben fundamentarse en datos científicos actualizados y ser flexibles, adaptándose al estado real de cada población. En este sentido, enfatizan la necesidad de aplicar el principio de precaución, suspendiendo la actividad cinegética cuando no se pueda garantizar su compatibilidad con la conservación de las especies.

El documento también detalla que no solo la caza contribuye a esta disminución, sino que factores como la pérdida de barbechos, linderos y setos, las técnicas agrícolas intensivas y el uso inadecuado de productos fitosanitarios son amenazas significativas que limitan el alimento, refugio y lugares de reproducción. Para las aves acuáticas, la sobreexplotación de acuíferos, la alteración de los ciclos hídricos naturales y la contaminación de humedales agravan la situación. En este escenario, la Directiva de Aves de la Unión Europea es clara: la caza solo se puede permitir si es sostenible y compatible con la recuperación y el mantenimiento de las poblaciones en un estado favorable. Por ello, las moratorias temporales son presentadas como una herramienta de gestión esencial, no punitiva, que busca ofrecer seguridad jurídica y permitir la recuperación del hábitat.

Alarmante regresión en la población de aves cinegéticas

Un estudio exhaustivo de SEO/BirdLife ha puesto de manifiesto una dramática disminución en las poblaciones de aves cinegéticas en España. Más de la mitad de las especies de caza, un 57% del total analizado, están experimentando un retroceso significativo. Este declive se observa en 20 de las 35 especies estudiadas en la Península Ibérica y Baleares, lo que subraya la urgencia de adoptar medidas de conservación. La situación se agrava al considerar que un 26% adicional de estas aves, es decir, nueve especies, continúan siendo cazadas a pesar de que sus poblaciones son extremadamente pequeñas o de que no existe información suficiente para determinar su evolución y garantizar una gestión sostenible.

El informe detalla retrocesos específicos en especies clave. La perdiz roja, por ejemplo, ha visto una caída del 57,6% en sus efectivos durante los últimos 27 años, mientras que la codorniz común ha disminuido un 60,4%. La grajilla ha sufrido una de las pérdidas más severas, con un descenso del 68,8%. Entre las aves acuáticas, el ánade rabudo ha perdido el 68,5% de sus ejemplares desde el año 2000, y el ánsar común presenta una alarmante reducción del 93,8%. Además, existen especies con poblaciones reproductoras mínimas o sin datos adecuados para su gestión, como la cerceta carretona, la agachadiza común, la becada, el zorzal real y la avefría europea, lo que hace aún más incierto su futuro.

Amenazas y el camino hacia una gestión sostenible

La organización conservacionista enfatiza que el descenso en el número de estas aves no puede atribuirse únicamente a la actividad cinegética. Otros factores, derivados de la transformación del paisaje agrícola y las prácticas intensivas, juegan un papel crucial. La desaparición de elementos naturales como barbechos, linderos y setos, así como ciertas técnicas de siega y cosecha, y el uso indiscriminado de productos fitosanitarios, están mermando drásticamente los recursos alimenticios, los refugios y los lugares de anidamiento esenciales para las aves. Estas acciones limitan severamente la capacidad de las poblaciones para recuperarse y prosperar.

En el caso de las especies acuáticas, las amenazas son igualmente graves, incluyendo la sobreexplotación de acuíferos, la alteración de los regímenes hídricos naturales y la contaminación y degradación de los humedales a lo largo del país. Ante este panorama, SEO/BirdLife recalca que las autorizaciones de caza deben regirse por un principio de precaución y sostenibilidad. La Directiva de Aves de la Unión Europea establece claramente que la caza solo es admisible si es compatible con el mantenimiento o la recuperación de las poblaciones de aves en un estado favorable. Por ello, en contextos de declive poblacional, las moratorias temporales se presentan como una herramienta de gestión adaptativa y legalmente segura, cuyo objetivo no es castigar, sino facilitar la recuperación del hábitat y las poblaciones. El ejemplo de la tórtola europea, que muestra signos de recuperación tras tres temporadas de suspensión de la caza, ilustra el potencial de estas medidas.