Castilla y León Impulsa Cosecha Temprana para Salvaguardar la Ganadería ante la Escasez de Forraje

La Junta de Castilla y León ha implementado una medida crucial para apoyar a su sector ganadero, autorizando la recolección anticipada de los cultivos de cereal no cosechados. Esta decisión responde a la urgente necesidad de proporcionar alimento al ganado, gravemente afectado por el incremento en los costos de producción y la devastación de los pastizales a causa de los incendios estivales. La flexibilización de la normativa permite que, desde mediados de agosto, se pueda aprovechar el cereal en determinadas áreas agrícolas, bajo ciertas condiciones que garantizan tanto el sustento animal como la protección de la fauna silvestre y la reducción del riesgo de nuevos fuegos.

La administración regional ha extendido a nuevas comarcas agrarias la posibilidad de adelantar la cosecha del cereal que forma parte de los ecorrégimenes de biodiversidad. A partir del 15 de agosto, se ha autorizado la siega con el objetivo primordial de abastecer al ganado. Esta determinación surge de un diálogo constructivo con las organizaciones agrarias más representativas, como Asaja, Alianza UPA-COAG y UCCL, quienes han expresado la apremiante situación que enfrentan los agricultores y ganaderos. La presente campaña se ha caracterizado por un notable aumento en los gastos de producción y la significativa disminución de áreas de pastoreo natural debido a los incendios forestales.

La Consejería de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental ha emitido un comunicado explicando que la nueva resolución busca flexibilizar los requisitos para acceder a las ayudas de la Política Agraria Común (PAC). Esto se traduce en la ampliación del ámbito geográfico donde se permite la recolección temprana del cereal, ahora aplicable a varias comarcas de Ávila, Burgos, León, Palencia, Salamanca, Soria, Valladolid y Zamora. Sin embargo, esta medida viene acompañada de estipulaciones claras: los residuos de paja deben permanecer en los campos hasta, al menos, el 1 de septiembre, sin ser triturados, y se deben mantener bandas de vegetación distribuidas por las parcelas. Además, cualquier labor en el terreno está prohibida antes de dicha fecha, y se exige la presentación de fotografías georreferenciadas que evidencien la presencia de alimento para la avifauna en el suelo.

Con anterioridad, el 31 de julio, ya se había permitido la recolección de cereal desde el 1 de agosto en las comarcas ubicadas al sur del río Duero. Esta acción se justificó por la abundancia de recursos alimenticios accesibles para las aves vinculadas a los ambientes agrícolas, ya que la excesiva madurez de los cultivos de cereal había provocado el encamado y la rotura de tallos y espigas, resultando en una considerable caída de grano al suelo. La permanencia de los restos vegetales después de la siega, además, ofrece cobijo y defensa contra los depredadores. Un seguimiento posterior por parte de la Consejería confirmó que estas condiciones se replicaban en toda Castilla y León, asegurando una disponibilidad suficiente de alimento para las especies de avifauna.

La dificultad para acceder a pastos y forrajes para la ganadería extensiva se ha intensificado debido a los costos crecientes de producción, especialmente de los fertilizantes, y a los extensos incendios que han arrasado grandes áreas. Ante esta situación, la Junta ha optado por ampliar el adelanto de la cosecha. Esta estrategia no solo proporciona un apoyo adicional a las explotaciones ganaderas afectadas, compatible con los objetivos de conservación ambiental, sino que también contribuye a la reducción de la biomasa seca en el terreno. De esta forma, se disminuye la cantidad de combustible vegetal disponible, lo que facilita las labores de prevención y combate de incendios. Además, el tránsito del ganado fomenta la dispersión y la caída de más grano al suelo, lo que beneficia la alimentación de las aves granívoras. La implementación de fotografías georreferenciadas será esencial para verificar la presencia de grano en el suelo y justificar las ayudas europeas correspondientes, logrando así un equilibrio entre la conservación del medio ambiente y la viabilidad de las explotaciones ganaderas en apuros.