Andalucía prohíbe la recolección nocturna de aceitunas en olivares superintensivos para proteger a las aves

La Junta de Andalucía ha implementado una medida crucial para la protección de la avifauna en la región, suspendiendo la recolección nocturna de aceitunas en olivares de alta densidad. Esta decisión, que abarca la temporada 2026-2027, responde a las preocupaciones sobre el impacto de las cosechadoras que operan durante la noche, especialmente en un período donde miles de aves utilizan estos hábitats como refugio y lugar de alimentación. La normativa busca equilibrar la actividad agrícola con la conservación de la biodiversidad, al tiempo que fomenta la búsqueda de soluciones tecnológicas que permitan una coexistencia armoniosa.

Detalles de la Nueva Regulación en los Olivares Andaluces

Desde el pasado 6 de agosto de 2026, una importante disposición de la Junta de Andalucía ha entrado en vigor, prohibiendo la recolección nocturna de aceitunas en los vastos olivares superintensivos de la región, una medida que se extenderá durante toda la temporada 2026-2027. Esta normativa está específicamente dirigida a las cosechadoras que trabajan incansablemente desde el crepúsculo hasta el amanecer, iluminando la noche con sus potentes focos.

La esencia de esta regulación radica en la profunda preocupación por la fauna alada que habita o transita por estos olivares. Durante las noches, cuando estas máquinas agrícolas realizan sus labores, miles de aves migratorias e invernantes, como los gorriones, mirlos y zorzales, encuentran en los olivos un refugio vital. En un intento por salvaguardar estas poblaciones, que enfrentan riesgos de colisiones y perturbaciones, la prohibición se enfoca en el horario nocturno, el momento de mayor vulnerabilidad para estas criaturas.

La base de esta decisión proviene de un exhaustivo estudio realizado por el Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera (IFAPA), en colaboración con la Agencia de Medio Ambiente y Agua y la Agencia de Gestión Agraria y Pesquera de Andalucía. Los investigadores llevaron a cabo 44 inspecciones en 137 hectáreas de olivares de seto, registrando la presencia de 8.127 aves pertenecientes a 66 especies diferentes. Los hallazgos confirmaron que, aunque los olivares superintensivos albergan una diversidad aviar similar a la de los olivares tradicionales, la recolección nocturna provoca un daño considerable a diversas especies. Además, se constató que los métodos de ahuyentamiento probados hasta la fecha resultaron ineficaces.

A pesar de la prohibición general, la normativa contempla excepciones para aquellas fincas que cuenten con proyectos autorizados de Investigación, Desarrollo e Innovación (I+D+i) por parte de la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente. Estos proyectos, que deben ser de carácter puramente experimental y sin fines comerciales, abren la puerta a la exploración de nuevas tecnologías y métodos que puedan conciliar la eficiencia de la cosecha nocturna con la preservación de las aves. En caso de que se desarrollen soluciones seguras y probadas, la Junta podría levantar la suspensión, exigiendo la implementación de estas tecnologías.

Para asegurar el cumplimiento de esta medida, se ha aprobado un sexto plan sectorial de inspección, que incluirá al menos 80 controles nocturnos en toda Andalucía durante los meses de la temporada de recolección. Estas inspecciones se distribuirán estratégicamente según la superficie de olivar superintensivo de cada provincia, y al finalizar la campaña, la Dirección General de Política Forestal y Biodiversidad emitirá un informe detallado con los resultados obtenidos.

La resolución, publicada en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía, se ampara en la legislación europea, nacional y autonómica que protege la fauna silvestre y sus hábitats de descanso, aplicando el principio de precaución ante actividades que puedan representar un riesgo para las especies. La meta final es mantener la productividad del sector olivarero sin que la recolección nocturna se convierta en una amenaza adicional para las aves, esperando que la innovación tecnológica ofrezca alternativas viables para el futuro.

Esta iniciativa de la Junta de Andalucía es un claro ejemplo de cómo la administración pública puede intervenir para proteger la biodiversidad en contextos agrícolas intensivos. La prohibición temporal de la recolección nocturna de aceitunas no solo busca reducir la mortandad de aves, sino que también estimula la búsqueda de soluciones innovadoras que permitan una agricultura más sostenible. En un mundo donde la expansión agrícola a menudo entra en conflicto con la conservación de la vida silvestre, medidas como esta son esenciales. Nos invita a reflexionar sobre la importancia de integrar la protección ambiental en todas las actividades económicas y a valorar el papel de la ciencia y la tecnología en la resolución de estos desafíos. Es un recordatorio de que la coexistencia entre la producción y la naturaleza es posible, y que la inversión en investigación es clave para un futuro más verde y equilibrado.