La Resiliencia del Estanque Alakoko: Un Muro Ancestral Frente a la Urbanización y los Huracanes

La protección de un antiguo estanque hawaiano, un esfuerzo comunitario que trasciende el tiempo y las adversidades, enfrenta ahora los desafíos de la naturaleza.

Un Legado Ancestral Protegido por Manos Comunitarias y la Naturaleza

El estanque de Alakoko: un tesoro ancestral salvado de la urbanización

Hace aproximadamente seis siglos, la comunidad hawaiana construyó el estanque de Alakoko, un valioso patrimonio cultural y ecológico. Este lugar estuvo en riesgo de ser urbanizado hasta que una generosa donación de cuatro millones de dólares, realizada por Priscilla Chan y Mark Zuckerberg, permitió su adquisición y preservación. Desde el 17 de noviembre de 2021, la organización local Mālama Hulē‘ia se encarga de su cuidado, asegurando su futuro como área de conservación, educación y uso comunitario.

La verdad detrás de la adquisición: una donación para la comunidad

La operación de compra del estanque, gestionada por Trust for Public Land, se concretó en 2021. Es crucial destacar que Chan y Zuckerberg no se apropiaron del terreno, sino que su contribución se canalizó a través del Fondo Comunitario Chan Zuckerberg Kaua‘i de la Fundación Comunitaria de Hawái. Este apoyo financiero fue decisivo para devolver la administración del sitio a manos locales, garantizando que el estanque continúe beneficiando a la comunidad.

La donación millonaria: un impulso crucial para la conservación

Cuando la propiedad de Alakoko salió al mercado en enero de 2021, la amenaza de la urbanización era inminente. A pesar del amplio apoyo público, con más de 5.500 personas y cientos de organizaciones locales manifestando su respaldo a la protección del lugar, la financiación pública no llegaba a tiempo. La donación privada cubrió no solo el costo de la compra para la conservación, sino también los gastos de la transacción y parte del apoyo a las organizaciones involucradas, asegurando así la preservación de este ecosistema vital.

Más que un estanque: un ecosistema diverso y un legado cultural

La propiedad de 102 acres, que abarca unas 41 hectáreas, incluye mucho más que el cuerpo de agua principal de 40 acres (aproximadamente 16 hectáreas). Alakoko es un “loko kuapā”, un sistema tradicional de acuicultura rodeado por un muro de más de 823 metros, que intercepta un antiguo meandro del río Hulēʻia. Sus aguas salobres, influenciadas por las mareas y reguladas por dos compuertas (mākāhā), han sostenido durante generaciones la producción de peces y algas comestibles. Además, el estanque alberga vegetación costera y proporciona un hábitat crucial para aves acuáticas amenazadas, colindando con el Refugio Nacional de Vida Silvestre de Hulēʻia. La tradición oral atribuye la construcción del muro a los Menehune, enriqueciendo su significado cultural.

La ardua labor de restauración: piedra a piedra, un futuro renace

Décadas de la presencia de manglares invasores y los embates de los temporales habían deteriorado partes del muro y alterado la circulación del agua. Un permiso estatal documentó la eliminación de 26 acres de manglar, aunque aún persistían sedimentos y secciones inestables. Proteger el estanque legalmente fue solo el inicio de un ambicioso proyecto de restauración. En octubre de 2025, más de 500 voluntarios unieron fuerzas para reconstruir 244 metros del muro histórico, reviviendo conocimientos tradicionales y fortaleciendo el vínculo comunitario con este lugar. El trabajo continuó en abril de 2026, con voluntarios recuperando cinco acres de ribera y un curso alimentado por manantiales que desemboca en Alakoko, con el objetivo de mejorar la calidad del agua y favorecer a las especies nativas.

El huracán Lowell: una nueva prueba para la resiliencia del estanque

En septiembre de 2026, el huracán Lowell golpeó la región, dejando a su paso árboles caídos, accesos bloqueados y estructuras dañadas. La organización Mālama Hulē‘ia informó sobre los primeros impactos, aunque las inspecciones iniciales del estanque y su muro fueron alentadoras. La comunidad se prepara para enfrentar los desafíos de la recuperación, demostrando su firme compromiso con la preservación de Alakoko.

Más allá de la protección legal: un compromiso continuo con la conservación

Aunque la compra aseguró la preservación de Alakoko frente al desarrollo urbano, la protección de este valioso ecosistema requiere un esfuerzo constante. La mera titularidad no detiene los temporales, ni elimina especies invasoras, ni repara estructuras antiguas. Se necesitan tiempo, recursos financieros y la dedicación de muchas personas. El objetivo final es que Alakoko vuelva a ser un estanque productivo y un aula al aire libre, donde las nuevas generaciones puedan aprender sobre la acuicultura hawaiana, la historia local y los ecosistemas nativos, contribuyendo a la seguridad alimentaria de la isl