La Gran Muralla Verde de África recibe una inversión millonaria para revitalizar sus tierras
Una inversión histórica para un futuro más verde y próspero en África.
La revitalización de tierras: un pilar fundamental para el bienestar de millones
La conservación de los suelos degradados es una estrategia esencial para asegurar el futuro de innumerables individuos. En este contexto, el PNUMA ha confirmado una asignación cercana a los 80 millones de dólares. Este capital se destinará a la recuperación de más de 270.000 hectáreas dentro del ámbito de la Gran Muralla Verde africana, una iniciativa de gran envergadura en términos de financiación climática. Los esfuerzos se concentrarán en nueve naciones con el objetivo primordial de optimizar las condiciones de vida de cinco millones de habitantes, de los cuales más de la mitad son mujeres. La interrogante principal radica en cómo esta inversión transformará las comunidades azotadas por la sequía y la erosión del suelo. El proyecto aspira a fomentar la regeneración de los ecosistemas y, simultáneamente, fortalecer pilares económicos rurales como la agricultura y la ganadería. Los gestores del programa esperan que estas herramientas se traduzcan en ecosistemas revitalizados y en mejoras palpables para las poblaciones.
Inyección económica para la Gran Muralla Verde: un impulso vital
El Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF) ha comprometido 78 millones de dólares (aproximadamente 70 millones de euros) para un nuevo programa de restauración. Este fondo se utilizará para rehabilitar más de 270.000 hectáreas de tierra degradada y mejorar los medios de subsistencia en nueve naciones africanas que forman parte de la Gran Muralla Verde, según informó el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) este miércoles. La iniciativa englobará a Burkina Faso, Chad, Etiopía, Gambia, Mali, Mauritania, Níger, Nigeria y Senegal, países ubicados entre el Sahel y el Cuerno de África. Estos países forman parte de la Gran Muralla Verde, una propuesta iniciada en 2007 por la Unión Africana para combatir la desertificación, la degradación del suelo y la sequía en la región del Sahel. Conforme al PNUMA, con sede en Nairobi, se anticipa que más de la mitad de los cinco millones de beneficiarios serán mujeres. El programa busca regenerar tierras degradadas y fortalecer los ecosistemas de los que dependen actividades como la agricultura y la ganadería, en una de las regiones más afectadas por el cambio climático. El Sahel, la región semiárida al sur del desierto del Sáhara, se está calentando a un ritmo 1,5 veces superior a la media global, y aproximadamente dos tercios de sus tierras productivas están degradadas, según el PNUMA. La agencia de la ONU además señaló que la confluencia de deterioro ambiental, inseguridad alimentaria y conflictos ha provocado el desplazamiento interno de más de cuatro millones de personas en la zona. Susan Gardner, directora de la División de Ecosistemas del PNUMA, afirmó que este programa "proporciona los recursos económicos para actuar en nueve países y un marco unificado para que puedan planificar, evaluar y aprender de los resultados de manera conjunta".
Implementación de proyectos subvencionados: acciones concretas en la Gran Muralla Verde
Los proyectos de mayor envergadura se materializarán en Mali, con la planificación de la regeneración de 150.000 hectáreas en las regiones de Kayes, Nioro y Ségou. Paralelamente, en Níger se rehabilitarán 55.000 hectáreas de terrenos agrícolas, áreas forestales y pastizales. En Etiopía, se llevará a cabo la restauración de otras 22.000 hectáreas y se perfeccionará la gestión de 40.000 hectáreas de bosque nativo. La recuperación en Gambia beneficiará a cerca de 800.000 individuos. El programa también incluye iniciativas orientadas a empresas dirigidas por mujeres en el estado nigeriano de Kebbi y en Mauritania, además de proyectos de manejo de tierras resistentes a la sequía en Chad y Burkina Faso. La nueva subvención del GEF se complementará con fondos del Fondo Verde para el Clima, el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y otros colaboradores. Estas alianzas son cruciales para el éxito y la sostenibilidad a largo plazo de los esfuerzos de restauración en la Gran Muralla Verde.

