La Desaceleración en la Instalación de Puntos de Recarga en España: Un Análisis Crítico
El desarrollo de la movilidad eléctrica en España avanza con paso firme, pero la expansión de su infraestructura de recarga enfrenta obstáculos considerables. Un análisis reciente revela una preocupante desaceleración en la adición de nuevos puntos, junto con un porcentaje significativo de estaciones de carga fuera de servicio. Esta situación plantea interrogantes sobre la capacidad del país para satisfacer las crecientes demandas de los vehículos eléctricos.
La Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (ANFAC) ha emitido un informe crucial, el Barómetro de Electromovilidad, fechado el 8 de octubre de 2026. Este documento subraya las dificultades en el crecimiento, mantenimiento y conexión a la red eléctrica de los puntos de recarga. Durante los primeros nueve meses de 2026, España añadió solo 5.003 nuevos puntos, una cifra notablemente inferior a los 13.382 instalados en el mismo período de 2025.
A pesar de contar con 58.075 puntos de recarga públicos funcionales, existe una alarma por los 17.965 puntos que permanecen inactivos. Esta cantidad representa casi una cuarta parte (23.6%) del total de la infraestructura instalada. La recuperación de estos puntos inoperativos sería clave para elevar la red a un total de 76.040 estaciones, acercando a España a sus objetivos de electrificación. ANFAC insiste en la necesidad de simplificar los procedimientos administrativos y las conexiones eléctricas para facilitar el despliegue de esta infraestructura esencial.
La lentitud en la instalación, que ha disminuido en un 62.6% entre enero y septiembre de 2026 en comparación con el año previo, se atribuye en gran medida a la inoperatividad de numerosos puntos ya instalados. Estos, o bien están en mal estado, averiados, o esperan su conexión a la red de distribución eléctrica. La reactivación de estas estaciones podría cambiar drásticamente el panorama actual.
José López-Tafall, director general de ANFAC, enfatiza la importancia de mantener un ritmo de despliegue constante para alinear la infraestructura con la evolución del mercado de vehículos eléctricos. Destaca la urgencia de activar los puntos de recarga existentes, que representan una inversión ya realizada por los operadores, para que puedan contribuir eficazmente a la red de carga nacional.
En definitiva, España se encuentra en una encrucijada respecto a su infraestructura de movilidad eléctrica. La considerable reducción en la instalación de nuevas estaciones y el alto número de puntos inoperativos exigen una acción coordinada y urgente para optimizar la red de carga. La eficiencia en los procesos administrativos y la mejora de la conectividad son pilares fundamentales para desbloquear el potencial de la electromovilidad y asegurar un futuro sostenible para el transporte en el país.

