Greenpeace Propone 17 Santuarios Marinos en el Atlántico para la Protección de Ballenas y Tortugas

Greenpeace ha lanzado una propuesta vital para el Atlántico, buscando establecer una red de 17 santuarios marinos interconectados que cubrirían el 31% de sus aguas de alta mar. Esta ambiciosa iniciativa tiene como objetivo principal proteger las rutas migratorias de especies marinas vulnerables, como ballenas y tortugas, que enfrentan graves amenazas debido al tráfico marítimo y la pesca industrial. El informe subraya la lentitud en los esfuerzos globales de conservación, enfatizando que al ritmo actual, la meta de proteger el 30% de los océanos para 2030 se alcanzaría en 265 años. La organización insiste en que estas áreas deben estar verdaderamente protegidas, prohibiendo actividades destructivas, para asegurar la supervivencia y reproducción segura de la fauna marina.

Detalles Cruciales de la Propuesta de Santuarios Marinos

El 19 de octubre de 2026, Greenpeace reveló un informe titulado «Una red interconectada: Proteger la alta mar del Atlántico mediante una red de santuarios por todo el océano». La propuesta se centra en la creación de una red de 17 santuarios marinos en la alta mar del Atlántico, con el propósito de resguardar más del 35% de las rutas migratorias críticas para diversas especies. Esta iniciativa, impulsada por Greenpeace, busca conectar áreas vitales para la fauna marina, permitiendo que las especies se desplacen, reproduzcan y alimenten sin la interferencia del tráfico marítimo y la pesca industrial.

La propuesta surge en un momento crítico, coincidiendo con la Conferencia de la ONU sobre biodiversidad (COP17 del CDB) en Armenia, donde se evalúan los avances hacia el objetivo global de proteger el 30% de los océanos para 2030. Greenpeace señala que, a pesar de los compromisos internacionales, solo el 3.5% de los océanos está actualmente protegido de actividades humanas destructivas. La red propuesta por la ONG no solo aumentaría esta cifra al 31% en el Atlántico, sino que también fortalecería áreas marinas ya existentes y establecería nuevos emplazamientos bajo el marco del Tratado Global de los Océanos (Acuerdo BBNJ), vigente desde el 17 de enero de 2026.

Entre las especies más beneficiadas se encuentran las tortugas laúd, clasificadas como vulnerables en la Lista Roja de la UICN, y las ballenas jorobadas, cuyas zonas de peligro en el Atlántico se reducirían en un 45% al implementar esta red. Marta Martín-Borregón, responsable de océanos de Greenpeace España, enfatiza la urgencia de estas medidas, advirtiendo que, de no actuar rápidamente, es posible que no quede fauna marina que proteger. La organización estima que, en 2025, los buques de pesca industrial dedicaron 1.6 millones de horas a la pesca en alta mar del Atlántico, lo que evidencia la magnitud de la amenaza.

La protección de estas áreas internacionales también generará beneficios indirectos en las aguas nacionales, ya que los ecosistemas marinos están interconectados. Al permitir que las especies se recuperen y reproduzcan en la alta mar, se asegurará su llegada a las costas, contribuyendo a la salud global de los océanos.

Esta iniciativa de Greenpeace nos recuerda la interconexión de todos los ecosistemas de nuestro planeta. La protección de las aguas internacionales es un pilar fundamental para la conservación de la biodiversidad marina y, en última instancia, para la sostenibilidad de la vida en la Tierra. Es un llamado a la acción global, instándonos a reconocer la urgencia de salvaguardar nuestros océanos de la sobreexplotación y la destrucción, garantizando un futuro más sano para las generaciones venideras y para toda la vida que habita en las profundidades marinas.