El Calentamiento Océano: Un Factor Más Crítico que el Deshielo en el Aumento del Nivel del Mar
Históricamente, la principal preocupación al abordar el incremento del nivel marino se ha centrado en el derretimiento de los glaciares. Sin embargo, investigaciones recientes han arrojado luz sobre un culpable aún más insidioso y menos perceptible: la expansión térmica de las aguas oceánicas, un fenómeno que se gesta silenciosamente bajo la superficie. Este proceso, directamente vinculado al calentamiento global, ha sido identificado como el motor principal del aumento del nivel del mar durante las últimas décadas, superando incluso el impacto del deshielo.
Un estudio internacional, publicado en la prestigiosa revista Science Advances, ha puesto de manifiesto que la dilatación del agua marina a causa del calor es responsable del 43% del aumento global del nivel del mar desde 1960. Esta revelación altera la perspectiva dominante sobre las causas de este fenómeno y subraya la complejidad de los impactos del cambio climático. A medida que el agua se calienta, sus moléculas se mueven con mayor energía, ocupando un volumen superior; un principio físico fundamental que explica cómo el mar puede elevarse sin la necesidad de que grandes masas de hielo se desprendan visiblemente.
El informe detalla que, si bien el derretimiento de los glaciares montañosos, Groenlandia y la Antártida sigue siendo un factor crucial, sus contribuciones individuales son menores en comparación con la expansión térmica. Los glaciares de montaña aportan el 27% del ascenso, Groenlandia el 15%, y la Antártida el 12%, mientras que los cambios en el almacenamiento de agua terrestre contribuyen con un 3%. Esto recalca la importancia del océano como un vasto depósito de calor, absorbiendo una parte sustancial de la energía excedente generada por el calentamiento planetario. Este calentamiento no es uniforme; algunas regiones oceánicas absorben más energía que otras, complicando la interpretación global de los datos.
Los hallazgos del estudio también revelan una preocupante aceleración en la tasa de aumento del nivel del mar. Entre 1960 y 2023, el promedio anual fue de 2,06 milímetros, pero esta cifra casi se duplicó, alcanzando los 3,94 milímetros por año entre 2005 y 2023. Aunque estas cifras puedan parecer pequeñas, su acumulación a lo largo de décadas tiene repercusiones monumentales para las comunidades costeras. Un mar en ascenso implica una mayor vulnerabilidad ante tormentas, mareas más elevadas y una presión creciente sobre infraestructuras como puertos, paseos marítimos, playas y sistemas de saneamiento, lo que se traduce en daños económicos y sociales significativos.
Durante años, la comunidad científica enfrentó un enigma: las mediciones del nivel del mar no siempre coincidían con la suma de las causas conocidas, dejando un vacío en lo que se denomina el “presupuesto del nivel del mar”. Este nuevo análisis, que integra avances en las observaciones satelitales, correcciones en los datos y estimaciones más precisas de la pérdida de hielo, ha logrado cerrar esta brecha. John Abraham, coautor del estudio, enfatiza que ahora se puede explicar el aumento del nivel del mar con una confianza mucho mayor, gracias a una mayor cantidad y calidad de datos, así como a modelos más sofisticados que corrigen sesgos anteriores.
Este conocimiento implica que, incluso si las emisiones de gases de efecto invernadero se estabilizaran hoy, el nivel del mar continuaría su ascenso durante un largo periodo debido a la inercia inherente del océano y del hielo. Esta realidad subraya la urgencia de adoptar medidas de adaptación, especialmente en las ciudades costeras. La planificación a largo plazo es esencial, ya que carreteras, infraestructuras portuarias, viviendas y redes hídricas no pueden ajustarse de manera instantánea a los cambios. La adaptación no es una opción futura, sino una necesidad imperante para la seguridad y la economía de las regiones costeras frente a un mar que, lenta pero inexorablemente, reclama más espacio.

