China Lidera el Almacenamiento Energético en Baterías, Pero Aún Enfrenta Retos de Optimización
China se ha posicionado como líder mundial en el almacenamiento de energía en baterías, albergando más de la mitad de la capacidad global para finales de 2025. Sin embargo, un reciente informe de la oenegé Ember destaca que el gigante asiático aún no ha logrado la plena eficiencia en el uso de su vasta infraestructura. Se estima que, con una optimización adecuada, China podría haber integrado 23 teravatios hora (TWh) adicionales de electricidad limpia en su red durante ese mismo año, una cantidad equivalente al consumo energético de Singapur durante casi cinco meses. Este dato subraya un cambio crucial en los desafíos energéticos del país: de la mera expansión de capacidad a la urgente necesidad de una mejor integración de las baterías con sus crecientes fuentes de energía eólica y solar.
La rápida expansión de la capacidad de almacenamiento en China ha sido notable, pero el informe de Ember también revela una infrautilización persistente de estos sistemas, especialmente aquellos asociados a proyectos renovables. Esta situación ha llevado a una fase de transición en la política energética china, que busca pasar de un modelo de crecimiento impulsado por mandatos administrativos a uno más orientado al mercado. El objetivo es maximizar la flexibilidad y la eficiencia de la red, facilitando una mayor penetración de las energías renovables y avanzando hacia sus ambiciosas metas de neutralidad de carbono. La capacidad de China para superar estos desafíos de optimización será determinante para su futuro energético y para la lucha global contra el cambio climático.
El Despliegue de Baterías y el Desafío de la Optimización en China
China ha experimentado un crecimiento exponencial en la instalación de sistemas de almacenamiento de energía en baterías, liderando el mercado global con una capacidad que superó la mitad del total mundial para finales de 2025. Solo en diciembre de ese año, el país sumó 18.76 gigavatios (GW) y 65.46 gigavatios hora (GWh) de nueva capacidad, superando la totalidad de las instalaciones realizadas por Estados Unidos, el segundo mercado más grande, en el mismo período. Para el primer trimestre de 2026, China contaba con casi 150 GW de baterías de ion-litio. Este rápido avance se debe, en gran parte, a políticas que obligaban a los proyectos eólicos y solares a incorporar sistemas de almacenamiento, lo que redujo el desperdicio de energía renovable y facilitó su conexión a la red. Sin embargo, esta estrategia también generó sistemas con un uso más rígido y menos orientados a la dinámica del mercado.
A pesar de esta impresionante expansión, la oenegé Ember ha señalado que China podría haber aprovechado 23 teravatios hora adicionales de electricidad limpia en 2025 si hubiera utilizado sus instalaciones de manera más eficiente. Este volumen de energía equivale a suministrar la economía de Singapur durante aproximadamente cinco meses. La utilización de las baterías a escala de red se duplicó entre 2022 y 2025, pero las instalaciones asociadas a renovables funcionaron con un promedio de 100 ciclos anuales menos que los sistemas independientes. Esta brecha en la eficiencia representa una oportunidad perdida de 9.5 TWh de electricidad renovable desplazada solo en 2025. En un escenario óptimo, donde toda la flota de baterías operara a 350 ciclos anuales, el potencial de energía adicional ascendería a los 23 TWh, destacando que el reto ya no es solo construir más capacidad, sino integrarla y optimizarla mejor en un sistema eléctrico cada vez más dependiente de la energía eólica y solar.
Transición Hacia un Modelo de Mercado en el Almacenamiento Chino
El análisis de Ember coincide con un momento de redefinición en la estrategia energética de China. En febrero de 2025, el país eliminó la obligatoriedad de asociar baterías a nuevos proyectos de energía renovable, y en enero de 2026, amplió los mecanismos de remuneración por capacidad a los sistemas de almacenamiento independientes. Esta serie de medidas marca una clara transición desde un modelo de crecimiento impulsado por mandatos administrativos hacia uno más basado en el mercado, buscando una mayor flexibilidad y eficiencia en la gestión de su red energética. El objetivo es permitir que los sistemas de almacenamiento respondan de manera más dinámica a las necesidades del mercado eléctrico, optimizando su uso y maximizando la integración de las energías renovables. Esta evolución es crucial para que China logre sus ambiciosas metas ambientales, incluyendo alcanzar el pico de emisiones de CO2 antes de 2030 y la neutralidad de carbono antes de 2060.
China, siendo el mayor emisor de gases de efecto invernadero del mundo, ha establecido un objetivo ambicioso de alcanzar 300 GW de nuevo almacenamiento energético para 2030. Además, prevé que las fuentes no fósiles generen la mitad de la electricidad nacional para el mismo año. Para lograr estos objetivos, la optimización de sus sistemas de almacenamiento es fundamental. La transición hacia un modelo de mercado permitirá que los sistemas independientes de almacenamiento participen con mayor flexibilidad en la red, lo que facilitará el desplazamiento de una mayor cantidad de electricidad renovable y reducirá la dependencia de los combustibles fósiles. Este cambio de enfoque, de la simple expansión de la capacidad a la optimización de su uso, es un paso vital para que China consolide su liderazgo en la transición energética global y cumpla con sus compromisos climáticos a largo plazo, demostrando que la mera existencia de baterías no es suficiente si no se utilizan de manera inteligente y eficiente.

