Alarmante Disminución del 67% en Especies de Anfibios en la Reserva Natural La Planada
En un impactante informe, la Reserva Natural La Planada en Colombia ha sido testigo de una alarmante pérdida del 67% de sus especies de anfibios en tan solo 35 años, según las conclusiones de una investigación llevada a cabo por el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) de Madrid. Este hallazgo revela un colapso ecológico sin precedentes, confirmando una reducción crítica tanto en la diversidad de especies como en el tamaño de las poblaciones sobrevivientes. La principal causa identificada de esta devastación es la quitridiomicosis, una enfermedad fúngica globalmente reconocida por diezmar poblaciones de anfibios, incluso en ecosistemas bien conservados.
Alarmante Desaparición de Anfibios en La Planada: Un Llamado de Atención Ecológico
El 11 de junio de 2026, desde Madrid, un equipo de científicos del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) ha hecho público un estudio que documenta una catastrófica disminución en la diversidad de anfibios de la Reserva Natural La Planada, ubicada en los majestuosos Andes colombianos. Esta investigación, publicada en la revista Biodiversity and Conservation, se basó en una meticulosa comparación entre dos muestreos idénticos realizados con 35 años de diferencia: el primero en 1986 por la co-directora del equipo, la investigadora Patricia Burrowes, y el segundo entre 2021 y 2023. Los resultados son desoladores: de las 39 especies de anfibios registradas inicialmente, solo 13 persisten en la actualidad, y sus poblaciones han sufrido drásticas reducciones. Claudia Lansac, investigadora del MNCN, expresó su consternación ante este panorama, describiendo la transición de una comunidad vibrante y diversa a un sistema empobrecido y homogéneo.
El análisis científico descartó factores como la alteración del hábitat o la deforestación como causas primarias, reforzando la hipótesis de que el hongo patógeno Batrachochytrium dendrobatidis (Bd), responsable de la quitridiomicosis, es el principal artífice de este declive. Se estima que este patógeno arribó a La Planada a finales de los años 80. La prevalencia de infección actual entre las especies restantes es del 30%, una cifra alarmante que subraya el impacto devastador del hongo, incluso en bosques prístinos. Ignacio De la Riva, también del MNCN, enfatizó la gravedad de la situación, destacando la amenaza que representa este patógeno para la biodiversidad global.
Este descubrimiento no solo es una triste noticia para la biodiversidad de Colombia, sino que también sirve como una sombría advertencia global sobre la fragilidad de nuestros ecosistemas. La desaparición de un número tan significativo de especies de anfibios en un período relativamente corto nos obliga a reflexionar sobre las interconexiones en la naturaleza y cómo un solo patógeno puede desequilibrar un ecosistema entero. Es imperativo que la comunidad científica, los gobiernos y la sociedad civil colaboren para investigar a fondo estas enfermedades emergentes y desarrollar estrategias de conservación más robustas. La historia de La Planada nos recuerda que la biodiversidad es un tesoro irremplazable y que su protección exige una acción inmediata y concertada. La salvaguarda de estos frágiles seres vivos es un indicador crucial de la salud de nuestro planeta y una responsabilidad que no podemos eludir.

